LA TORRE
Mi querida Torre
Siempre firme y esbelta
Desafías al viento
Y a las tormentas
No tienes apoyos
Siempre has estado suelta
Por ti sola te bastas
Eres tan buena moza
Y tan soberana
Como si hasta el cielo
Llegarte quisieras
Como firme y valiente guerrero
Vigilas tu pueblo
Ya vienes de sangre
De ser defensiva
Llamo sangre a las piedras
A ti te formaron
Con las ruinas
De una fortaleza
Por eso es tu rango
Ser altiva y discreta
Dicen que eres vieja
Yo digo que anciana
Conocí la hija
Del señor que te hizo
Como arrogante y presumida
Luces tus joyas
Las joyas que tu luces
Son de resonancia
Cuando ellas se mueven
O alegran el cuerpo
O entristecen el alma
Cuando os bendijeron
María de las Nieves
La joya más pequeña
Y María Soledad
Esta la más alta
La que nos alerta
Como el tiempo pasa
Como es tan anciana
A veces se cansa
Y añoramos todos
No oír sus campanadas
Tu alta veleta
Nos anuncia el tiempo
La estrella nos indica
De donde viene el viento
Las muchas palomas
Que en ti anidan
Al verlas volar
Nos dan alegría
Mi querida Torre
Cuántas cosas has visto
Y cuántos secretos guardas
Que el Señor te bendiga
Y te de larga vida
Cuando te miramos
Se alegra nuestra vista
MANUELA SIERRA
LA VIDA
La vida es paso
Paso es la vida
Dichoso el hombre
Al acabar el día
Los pasos que ha dado
Durante todo el día
De nada le acusan
Este hombre tendrá alegría
Para él es bella la vida
La vida conlleva penas y alegrías
Algunas de ellas
Las creamos nosotros
Claro oscura hacemos la vida
La vida es un tesoro
De incalculable valor
Lo más grande para el hombre
Es el tener vida
Es grande y sublime
Es el “todo” la vida
Don maravilloso
Es la vida
El poder contemplar
Las grandes maravillas
De la naturaleza
Las que los hombres fabrican
Sólo por esto
Es bella la vida
El estar con tus padres
Con tus hijos y nietos
Ver sus inquietudes
Y sus alegrías
Sólo por esto
Es gozosa la vida
MANUELA SIERRA
RÍO
Mi pequeño río
El de las pereras
El punto de encuentro
Durante el verano
Para los chicos eras
El ir a chapullar
Era nuestro deporte
Corríamos por el río
A veces diez o doce
El agua se enturbiaba
Y las pobres mujeres
Que fregaban sus vajillas
Esto no lo aguantaban
Nos gritaban, nos remojaban
A veces hasta insultos
A los niños llegaban
¿No comprendían estas mujeres
Que los niños
Jugar necesitaban?
Entonces a los niños
No se les respetaba
En todos los lados
A los mayores les molestaban
Si chillaban en la calle
Y era hora de siesta
Ya de una ventana
Ya se amonestaba
Ahora los niños
Se van a la pista
Y juegan a sus anchas
Chillan, corren
Los niños son felices
A nadie molestan
Mi pequeño río
Ya no chapullan
En ti los niños
Nadie friega vajillas
Parece que estás muerto
Mi pequeño río
Corres tranquilo y silencioso
Olvidado de todos
MANUELA SIERRA
MOLINOS
En
todos los tiempos las fiestas han sido esperadas con grande ilusión,
especialmente por la juventud. No se conocían ni la radio ni la tele
El
Mayoral de cada fiesta era nombrado por el Ayuntamiento. Se reunían
éstos y entre ellos una mujer. En la única ocasión que requerían una
persona del otro sexo. Esta señora, dispuesta y conocedora de la
situación de cada casa, ésta les aconsejaba. Fulana no puede ser este
año, tiene una niña de pocos meses, esta vecina suya ya puede ser
Mayoralesa, los niños ya los tiene “escapotadicos”, quiere decir que ya
se van solos y solicitan, si lo necesitan la ayuda de los demás
Para
Mayoral de Santa Águeda pusieron al Señor boticario, nunca supo si por
algún asunto familiar o enfermedad llevada en secreto. Llega la fiesta
de Santa Águeda y todo estaba muy silencioso, el Señor boticario celebró
la misa y la procesión y no hubo ni hoguera ni baile en la plaza
Como en todo tiempo hay gente socarrona le cantaban la cancioncilla que sigue:
Pedro Pablo el boticario
Mayoral de Santa Águeda
Si todos fueran como él
Santa Águeda a la bodega
Perdonen si he sido algo descarada contando esto, pero el hecho así ocurrió
La
Señora que me he referido al empezar el relato era la madre de Tío
Miguel el Sano, o sea la madre del abuelo de las hermanas Adoración y
Virginia; amigo íntimo de mi abuelo
Esto ocurrió hace ya un montón de años
MANUELA SIERRA
EL HORNO
¡Ho
mi querido horno del Pueyo. De ti que enternecedores y bellos recuerdos
tengo. Cuántas paladas y trentenas de panes cociste. Cuantas hambres
habrás saciado. Te hiciste muy anciano; ya te edificaron los íberos.
Cuanto ha llovido desde entonces. Tu uso era muy sencillo. Te calentabas
con leña del monte sin cronometrar el tiempo; siempre fue todo a ojo.
Al mismo tiempo sacaba el hornero panes cocidos y entraba otros para
cocer. Salían panes color rosado y otros blanquecinos. Se aprendía su
manejo con la práctica. El pan era buenísimo. Tenía varias hornadas o
turnos cada dos horas
Los
hombres que traían la leña para calentar y cocer el pan. Sus esposas
eran las que contaban el pan antes de cocerlo. De cada treinta panes
cogían uno y de cada diez un arcillo. Esto era que se dividía el pan sin
cocer en tres partes; y la poyera, así se llamaban a estas señoras, se
llevaba la tercera parte de otro pan. Al hornero se le daba un bollo;
este ya cocido. La poyera juntaba todos los panes que le dábamos y lo
juntaba todo en su canasta. Si etaban cinco poyeras y el hornero también
cobraba de estos con la masa de todas, esta la dividía, hacía un
panecico para cada uno, cinco poyeras y el hornero que casi siempre era
el dueño del horno
También
los dos hornos que siempre hubo fueron propiedad del Ayuntamiento,
excepto el horno que hubo en casa del sindicato, o sea, del Tio Emeterio
que lo hizo el Felipe. Entonces Molinos tenía mil doscientos
habitantes, y el pan fue el principal alimento
Siempre
no se acertaba al llevar buena masa al horno; a veces se olivaba y se
extendía la masa al abocarla y entonces se echaba en la canasta, se
remasaba y a esperar que viniera buena. Esto causaba disgusto y a veces
molestaba a las mujeres de la otra hornada
También
recuerdo que cuando la contienda española ordenaron los mandamases que
no se cerniera la harina, que se masara con el salvado o sea la harina
integral. La gente no estaba acostumbrada a eso; y a los niños, recuerdo
bien que mi madre me hacía cernir toda la harina para el amasijo, y a
mí aquello no me gustaba. El cernir no había luz de día y tenía un cndil
de aceite. Yo no hubiera comido pan por no cernir
Cuando
te casabas la madre te daba todo lo necesario para hacer el pan. Esto
era lo necesario en una casa: la artesa, masero de tela de lana, masera
cuadrada de tela de algodón, blanca la caja, como una cestica de madera,
en ella estaba una pequeña aceitera, la llave para cortar la masa, la
pinta para hacer los panes muy hermosos. En un lado de la caja se ponía
el salvado para echar en la pala y no se pegase en la pala en el otro
lado harina; y a veces ponías un frasquico con un poco de azúcar; y les
hacías a los niños un bollico con azúcar y ya tenías merienda para los
niños. Eran felices con tan poca cosa
Hoy este edificio es visitado por gentes muy inteligentes
Llamado CEDEMATE
Gracias Señor por este don
MANUELA SIERRA
Tal vez os parezcan ñoñerías - MOLINOS
Ya
llegó el mes de agosto; este mes llena de alegría las casas. Los hijos
que tuvieron que irse del pueblo a la ciudad en busca de trabajos por
haberse helado los olivares, de los que se obtenía el dinero para
cubrir los gastos que conlleva una familia.
En las vacaciones viene al pueblo, por estar en él padres, hermanos y demás familia.
Molinos remocea con los cantos, chillidos de los niños, fuertes risas juveniles que irradian por todo el lugar
Llegan
las fiestas mayores en honor a Santa Lucía, éstas se celebran el
segundo domingo de mayo, por haber concedido al término de Molinos el
agua para los campos que ya estaban todos medio secos por la grande
sequía que estaba padeciendo. Las autoridades pidieron permiso, las
civiles y las eclesiásticas, ir a la ermita de Santa Lucía en rogativa,
según le oí decir a mi querida tía Sor Soledad, que ella había ido. Las
niñas vestidas de blanco con el cuello tendido ya que entonces las niñas
llevaban moño. La inmensa mayoría fueron descalzos y con mucha
devoción. Santa Lucía los escuchó, cuando llegaron a la mitad del camino
de Molinos se dieron cuenta que se veían unas nubecicas y que iban
creciendo. Cuando la imagen de Santa Lucía entró en la iglesia de
Molinos, empezó a llover y lo hizo durante ocho días
Las
autoridades, agradecidas, pensaron en hacer romerías todos los segundos
domingos del mes de mayo, a la bella ermita de Santa Lucía
Recuerdo
yo que se celebraba allí la fiesta; las autoridades civiles y
religiosas comían en la ermita y los músicos y la gente bien, allegada
de los pueblos vecinos, solo los hombres, y hacían unas buenísimas
comidas
Recuerdo
que Ismael y Nieves hicieron la comida, y como vecinos nuestros fuimos a
ayudarles, y una servidora fui a servir a los comensales. Esta es una
fiesta que la recuerdo con tanta alegría que me hace llorar
Mi
querido padre Toribio Sierra se crió allí, ya que mis abuelos paternos
estuvieron de medieros durante varios años en la finca del Tío
Anastasio, junta la masada con la ermita de Santa Lucía
Creo
que nuestra admiración y devoción a Santa Lucía algo tuvo que ver con
la estancia de nuestro querido padre durante toda su niñez y juventud
Queridos
amigos, cuando ahora mis hijos me llevan a la ermita de Santa Lucía,
siento en mi corazón una inmensa alegría revuelta de ganas de llorar. Me
parece que estoy junto a los que tanto quise
Perdonarme por estas cosas que os cuento. Tal vez os parezcan ñoñerías.
MANUELA SIERRA
VILLA DE MOLINOS
Villa de Molinos
Eres mi alegría
Mi amor y mi encanto
El Señor te dotó
Con grandes bellezas
Como Las Graderas
Hermoso brillante
Ya estabas pulido
De formas diversas
Las Baticambras
Una hermosa perla
Desgraciadamente
Un poco olvidada
Por parte de todos
Mi querido Barranco
Profundo y ancho
Cuando por ti paso
Recreo en ti mi vista
Porque eres muy majo
Piedra de Picuezo
Eres un candelabro
En ti el sol refleja
Cruza el puente
Y penetra en la cueva
De tu hermano Barranco
Pozo del Salto
Belleza austera tienes
Allí se estrella el agua
Y parece que sea
El final de la tierra
El Pozo de la Tranca
También su encanto tiene
Son tres los Estrechos
Los que tenemos
Qué ilusión me da verlos
Cuevas de poca importancia
Varias tenemos
Entre ellas las de Santa Lucía
Y la cueva Blanca
Cuevas de Val de Mancho
Os miro con respeto
Tenéis un parecido
A las iglesias rupestres
Que hay en Capadocia
También los hombres
Su granito de arena han puesto
Mi querido Molinos
Para embellecerte
Tantos arcos en la Plaza
La bellísima Iglesia
Monumento Nacional
Con pocas igualable
Este año cumplirá
Sus quinientos años
Tu esbelta torre
Torreón defensivo
Contra los invasores
MANUELA SIERRA
EL VIENTO
Vientecico cierzo
Que acaricias el rostro
Eres fino y suave
Como el terciopelo
Vientecillo fuerte
A ti te esperábamos
En las eras
Como al agua de mayo
Para aventar las mieses
Y sacar el grano
A San Isermo
Patrón de los vientos
Según mis antepasados
Que nos diera aire le rogamos
Para acabar temprano
Me contó mi padre
Como cosa cierta
Pasó un viento huracanado
Por la umbría ambella
Arrancó una noguera
Que era muy grande
Y la fue a dejar
A la loma Las Cuevas
Que huracán tan loco
Que fuerza tendría
Para acontecer
Semejante bravura
Viento, si eres suave, eres bueno
Si te enfureces
Todos te tememos
El Señor nos libre
De ver enfurecidos
Estos elementos
MANUELA SIERRA
EL BARRANCO
Al entrar en Molinos
Encuentras el Barranco
¡Es impresionante¡
Dentro de un Pueblo
Creo que único sea
Por sus dimensiones
La hiedra
Va bordando los muros
Para ocultar
La obra de los hombres
Y sólo se vea
La obra por Dios hecha
Este variado verde
Desde la señorial hiedra
Latoneros e higueras
Y otros muchos
Arbustos y hiedras
Realzan tu belleza
Y la vista en ello se recrea
El agua de Altoya
Que baja cansina
Por entre las hierbas
Al llegar a ti
Allí se despeña
Dentro del pozo
Tienes una cueva
Este hermoso salto
Chorro cascada
O como llamarlo quieras
Es impresionante
En grandes tormentas
Es tan impetuoso
Que casi se hace galerna
También te embellecen
Las muchas palomas
Que anidan en ti
Y al oír los ruidos
Marchan presurosas
Respetemos todos
A nuestro Barranco
No tiremos nada en él
Que pueda empañarlo
Y cuando pasemos
Fijemos en él la vista
Que es un relicario
Sólo le falta
Estar iluminado
MANUELA SIERRA
DON JOSÉ PINOS LAMENCA
Fue
párroco de Molinos unos años. Yo recuerdo más a su antecesor mosén
Tomás y creo será porque este señor estuvo más años entre nosotros.
Puedo
decir que fue un buen sacerdote y que estaba mucho por los niños.
Recuerdo que al final de la misa del domingo nos enseñaba con otras
personas el catecismo y nos daba una asistencia; o sea, como una moneda,
y después del rosario, con ella, entrábamos a ver el cine que élnos
hacía en su casa, ayudado de su hermana, la señorita Aurora
Fue muy trabajador, humilde, sencillo y valiente
Un
familiar le parecía ver la Cueva las Baticambras, que se debió refugiar
en ella y saldría a calentarse al sol; ya que las cuevas siempre son
frías. Creían que habría sido una imaginación. Al atardecer se presentó
en la Cerrada; finca de mis suegros; con los que tenía mucha amistad. Y a
mitad de la noche fueron a la iglesia con el fin de sumirse las
sagradas formas, no las profanaran. Fueron Don José, mi suegro, o sea,
José María y Paco mi marido, que éste era un niño. Creo fue la última
vez que entró en la iglesia según me contó mi marido
El
amor que tenía a su profesión, lo hundió, pues ya tenían parte de los
muebles embalados para irse a otra parroquia mejor que Molinos. Según yo
oía era catedrático. Por no dejar a la deriva la parroquia permaneció
en ésta hasta el final. Desorientado él mismo fue hacia sus enemigos. Lo
cogieron en Alcorisa y cuando se dio cuenta de lo que le iban a hacer,
levantó el brazo y exclamó con toda su fuerza “Viva Cristo Rey”. Estas
fueron sus últimas palabras. Creo yo que sacó su rosario y con su
breviario en la mano fue fusilado. Creo que el Señor lo habrá
recompensado
MANUELA SIERRA
EL ALBA
¡Qué grandes bellezas
Nos trae la vida!
Alba generosa y fecunda
Todas las mañanas
Das a luz un día
¡Qué maravilla!
¡Ho! Bella alborada
Como bola de fuego
Haciéndose paso
Entre las montañas
El sol aparece
Para esto no hay modas
Ni cambios de horarios
¡Levantad humanos!
Que os traigo el gran regalo
De otro bello día
No hay mejor regalo
Que el tener vida
Para estrenar
Otro nuevo día
MANUELA SIERRA
Caminando por la senda de la vida hallaréis alguna cuesta
El Señor que es misericordia, os ayudará a subirla
Algunos aseguran que lo más noble es vivir para los demás
Y otros dicen que lo más útil es que los demás vivan para uno
Tanto la virtud como el vicio están en nuestro poder
Haz el bien por el bien mismo
MANUELA SIERRA
Todos los pueblos han tenido sus años de esplendor y detener junto a ellos personajes ilustres conviviendo con ellos como sucedió enMolinos por los años 1570. Estuvieron conviviendo con la familia Damián Forméntdurante algún tiempo, haciendo el hermoso retablo mayor de la iglesia, que fueuno de otros muchos que hicieron.
Varios vecinos de Molinos entre ellos Joan Forment reconocentener en comanda una cantidad de Jaime Carinyena, tesorero del Señor Arzobispode Zaragoza, cancelada el 23 de diciembre de 1505 siendo de uno de lostestigos, Miguel Gil, habitante de Molinos
MANUELA SIERRA
DESPOSORIOS DE LA VIRGEN CON SAN JOSÉ
Oíd los castos desposorios
De María con José
Oigan todos los cristianos
Cantaremos con placer
¡Ho! Qué gran dicha ha tenido
El carpintero José
Pues se casa con María
Natural de Nazaret
Quince años tiene la novia
Y es llena de gracias mil
Tierna linda y candorosa
Cual rosa en el mes de abril
De reyes y de patriarcas
Descienden los dos esposos
Según dijo San Mateo
Y evangelistas otros
En su tiempo la doncella
Con recato se crió
De castidad hizo voto
De servir y amar a Dios
Dicen que del cielo aviso
Tuvo el Santo Simeón
De que vendría a este mundo
El Divino Redentor
Que la Santísima Virgen
Sin pecado original
Tenía que tomar parte
Nuestro Señor Eternal
Le buscan pronto un esposo
Aquella cándida flor
Pues tenía que ser madre
De nuestro Dios y Señor
Dijo humilde y resignada
Hágase tu voluntad
Pues solamente deseo
Conservar mi castidad
A toda la parentela
Del caso dieron aviso
De elegirle un esposo
Pues entre ellos era estilo
De casarse entre parientes
Por haber Dios prometido
Que de aquel claro linaje
Naciera el Verbo Divino
María llena de gracia
Santa pura y virtuosa
¡Cuántos mancebos había
Que la querían por esposa!
José entre ellos fue al Templo
No por quererse casar
Pues había desde joven
Voto hecho de castidad
Juntos todos en el Templo
Desde los cielos se oyó
Una voz que les decía
Que hicieran oración
Tomad estas varas
La que florezca
De esta Divina doncella
Rendido esposo será
Contritos toman las varas
La de José floreció
Pues fue el mortal
Dichoso que el mismo
Dios ha escogido
Para esposo de María
Le aclama la reunión
Y el parabién le dan todos
Llenos de satisfacción
MANUELA SIERRA