jueves, 28 de abril de 2005
Por disnait a las 23:13
Hoy quiero contaros un poquito de la vida de nuestros antepasados.
El Tío Zagal, que por mal nombre tenía; fue un sencillo y humilde hombre. su puesto de trabajo enterrador de muertos. Estuvo casado y tenía un hijo. Éste se puso muy enfermo y llamaron al señor médico; éste les dijo que tenía que tener un reposo absoluto. Se pusieron de acuerdo con el señor cura y ataron al badajo de la campana un alambre; para que el chico desde su cama, pudiera tocar los muchos toques que entonces había, y esto le distrajera; y algún dinerillo ganaría
Llegó el verano y con éste las grandes tormentas y los horribles rayos. Cayó uno de estos potentes, y bajó por el alambre, hasta la misma cama; y allí murió.
No os había dicho que esta humilde familia vivían justo debajo de la Torre
Siempre han ocurrido desgracias, pero de pobres se ha escrito poco.
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