jueves, 16 de junio de 2005
Por disnait a las 22:12
¡Hay memoria mía
cuántas cosas recuerdas
malas y buenas¡
Recuerdo un señor
Vecino de mis padres.
No tenía título universitaario
Ni fue terrateniente
Pero sí tuvo
Un corazón humildísimo y grande
Fue el tío Narciso.
Su vida fue muy azarosa, y larga
Cuando las quintas
Fue a la guerra de Cuba,
Al venir se casó,
Poco duró su dicha,
Quedó viudo y una hija,
Se casó ésta,
Ahijó una niña
Después tuvo dos de élla.
No les duró la alegría,
Murió Herminia y su marido,
Dejando a su padre
Sus tres niñas
Camelia de meses
La ilusión de éste fue,
Sus nietas, su huerto
La Torre, la máquina de hacer
Fideos y su casica.
Bién educó a sus nietas
Fueron obedientes, trabajadoras
Humildes y limpias
Llevaron con dignidad
Su pobreza, y fueron
Unas niñas modélicas
A su abuelo, siempre
Le llamaron Padre.
A su cargo siempre fue
La "Torre", a la una en punto
Todos los días daba cuerda
Al reloj. Ganaba por esto
Una peseta diaria.
Siempre él tañía las campanas
Las fiestas gordas se bandeaban
Las dos campanas.
Cuando alguna novedad
En el pueblo se producía
Creo que él nos transmitía,
La pena de la familia
Que tenía el duelo,
Y la grande pena suya,
Aquel fúnebre toque
Que él sabía hacer,
Creo yo que hasta las piedras
Enternecía
Su lengua de bronce nos advertía
Que muy breve es la vida.
Luego hacía fideos
Todos los pueblos del entorno
Venían, poco cobraba
Con austeridad y confianza
Pasó su vida.
Creo vivió cien años
No me cansaré de decir
Que fue el campanero
Mejor que tuvo España
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