jueves, 29 de diciembre de 2005
Por disnait a las 0:18
MOLINOS
Mis queridos amigos, hoy no es muy halagüeño lo que voy a contaros, pero no menos cierto he revivido mis recuerdos pasados, y son éstos:
Contaban que los tiempos nos habían traído mejores medios de vida, que había oído decir a sus padres que sobre el año mil ochocientos y algo, fue un día d primavera a labrar unas fajas de tierra que tenía en la ombría del Lecinar. ¡Oh sorpresa¡,ya estaban en su finca tres mujeres cogiendo ”cama rojas” y otras hiervas comestibles; pues en su casa no tenían nada para hacer la comida; y con aquello ellas, se iban arreglando para dar de comer a sus hijos. Al ver que el amo quería labrar aquello y ellas se quedaban sin verdura. La mayor de ellas se arrodilló y le pidió por Dios que tardara una semana, y ellas ya buscarían donde encontrar verdura. El hombre se adoleció de ellas y se fue a casa sin labrar.
Esto se lo oí contar a su hija hace muchos años.
Otra de aquellas señoras contó que trillaban una parva de trigo muy temprano en las eras de los muertos. Sus padres, al estar tan visibles del pueblo, acudieron unas mujeres que les dejaran un par de “anegas” para matar a “pairó”, que no tenían ni pan ni trigo. Todo el trigo que salió de la parva lo dejaron. Al día siguiente bajaban de segar de la Mezquita y en la entrada del molino alto estaban unas cuantas mujeres con sus capazos de trigo para que el molinero les moliese, y al día siguiente amasarlo. ¡Qué poco reposo tuvo ni el trigo ni la harina¡
También contaron que para los pastores y criados aprovechaban el agua que empleaban para desalar el abadejo, hoy llamado bacalao, para cocer las patatas, etc.. el pan lo hacían de trigo, centeno a parte amasado para la servidumbre
Fijaros por cuánto han pasado nuestros mayores, hoy que nada nos gusta y somos tan “fitilleros”
Cuando nos quedamos solas con mi madre, ésta me contó que al ver el Ayuntamiento la situación en que se encontraba el vecindario debido sequías, heladas, etc.. otorgaron licencia para que el necesitado, una vez a la semana, con la cara tapada, al llegar la noche, podían salir a “pedir” limosna por el pueblo. Al no haber alumbrado eléctrico, esto también favorecía a aquellas humildes gentes a que no las conocieran. Mi madre me dijo que el abuelo de una de las contertulias, también había ido a pedir. Pobrecillos, ¡qué humillaciones tan grandes les dio la vida¡
Recordémoslos con mucho cariño, la mayoría de nuestros antecesores se fueron a Francia a temporadas y algunos de ellos ya no volvieron.
Cierto día, subiendo yo de la Garrocha, me encontré con el tío Valero, primo hermano de mi abuela. Al llegar al barranco de Fuentes, vimos que habían tirado unas cestas y otros objetos viejos. Yo le dije: a este barranco van a convertirlo en un basurero.
El Tío me dijo: esto podía haberse evitado si le hubieran dejado hacer lo que el Señor que hizo la Torre solicitó. Él haría un muro hacia el río el Papel. Con las enrunas de las obras se rellenaría en muy poco tiempo, y el entonces se haría allí un pequeño huerto; ya que tenía allí su casa. Que lo haría gratuitamente, que al pueblo nada le costaría.
Creo yo que siempre ha habido gentes que les gusta llevar la contraria, y no se alegran del bien ajeno, y no se lo dejaron hacer.
¡Cuántas veces he pensado en este señor, al mirar la esbeltez y elegancia de nuestra Torre¡. También pienso en la señora Carmen, hija de este ilustre albañil; que ella mayor y yo niña, con cariño la recuerdo.
martes, 27 de diciembre de 2005
Por disnait a las 23:07
Es el último día de fiestas
Las mujeres acuden
Presurosas a los arcos de la plaza
Para preparar las mesas
Sus manteles....
Para que sus hijos y esposos
Estén cómodos en la comida
De hermandad
En la plaza
Han bailado mis cuatro nietos
La jota de Molinos
La que nuestros antepasados
También bailaron
¡Cuántas enhorabuenas
Las gentes me han dado¡
Estoy muy contenta
Pido al Señor
Que Molinos sea
Un pueblo alegre
Honrado, trabajador, generoso
Humilde amigo de todos
Acogedor, como en tiempos
Pasados, nuestros antepasados
También lo fueron
Cuando en nuestro horizonte
Aparezcan nubarrones negros
Sepamos aceptarlos
Aunque tristemente
Porque son nuestros
La vida nos da
De todo, algo revuelto
Muchas alegrías
Con hijos y nietos
Sentada en el banco
De la Plazuela de la Iglesia
Esperaba a mis nietos
Que van en la Rondalla
Dando la vuelta al pueblo
Cantando en las esquinas
Alegrado el pueblo
El último día de fiestas
Siempre se ha ido haciendo
Recuerdo con mucho cariño a
Luciano y Evaristo
Que están enfermos
También a Mateo
Éste ya se fue al Cielo
Fueron éstos el alma
De esta bella Rondalla
Quise ver a mis hijos y nietos
Esto alegra mi alma
¿Por qué Señor he de dejar
de verlos?
MANUELA SIERRA
martes, 06 de diciembre de 2005
Por disnait a las 3:41
Cuando la cultura llega a los pueblos, es natural que éstos cambien de costumbres, modos de vida y leguaje. La convivencia con nuevas gentes o los medios de comunicación, hace que olvidemos muchas palabras del lenguaje que nos legaron nuestros antepasados
He ido recopilando las que creo que son palabras nuestras: saya, auja, mocador, cado, galabardera, dalla, sargantana, masclo, misguan, triban, forigar, retaíla, rampeo, esderizau, cuchibache, esbarrar, coyundar, picaraza, manía, gabillas, amontonar, redoncho, rodete, semos, tajubo, taen, refinadera, entrecabar, recalzar, zampar, refitolera, cambiar consella, fachendosa, zarilargo, apabilada, farandulera, estropicio, empastrada, enreligalla, escarbar, trampullera, patatús, reponzar, aspavientos, desparpajada, feñán, guilopa, esturrufian, esbarfollar, escachunflada, perifollo, fal, esporgar, trujo, paíce, cosicoria, escombrar, gachapera, cachivache, embarrancar, esorgar, aupar, zompo, fuína, al inter, zapatiesta, zaragata, jaleo, arraeo, zofra, tajubo, lío, espedregar, esmochar, arrejuntar, adelgazar la masa para hacer el pan, agarrar, largo de uñas, guirigay, estozolan, a puñaus, escarzar, chapullar, brincar, mosca muerta, poyera, bandarra, liosa, emponderadora, espaventosa, embadurradora, pion rodilla además de la pierna, es un delantal llegado en forma de rosquilla, se pone en la cabeza y te sostiene la carga que quieras ponerte; una caldera, etc.
Mis queridos amigos, creo que entenderéis bien a que se refieren las palabras que os escribo. Todos las hemos oído alguna vez
Éste es el lenguaje que nos dejaron junto a bienes terrenales que a fuerza de sacrificios quisieron para nosotros
Recordémosles con cariño
MANUELA SIERRA