Memoria Abierta - Manuela Sierra - MOLINOS TERUEL


martes, 14 de marzo de 2006

los carlistas - molinos

Por disnait a las 22:07
LOS CARLISTAS
Yo creo que uno de los motivos que crean las guerras es la ambición de mando. Tanto mal que crean éstas (destrucción y muerte), peo por lo que la historia nos cuenta, siempre las ha habido.
Me contaba mi tía Manuela de cuando vinieron aquí los carlistas. El abuelo era concejal del Ayuntamiento y se rumoreaba que los carlistas ya estaban cerca. Al atardecer, una tarde, el alguacil le dijo a la abuela que el abuelo se presentara aquella tarde en Casa de la Villa. ¿Qué pasará?, decía la abuela toda preocupada.
Ella por si le traían algún huésped, preparó la mayor habitación de la humilde casa. Una sencilla cama, pero con dos hermosos colchones de lana. Las sábanas, las que ella misma había hilado el cayemo y en el pueblo tejidas, y se quedó esperando
En Casa de la Villa le dicen que se venga un joven militar, éste con galones, con él aquella noche y ya se vería luego lo que se hacía
Acompañado de su militar se fueron hacia casa juntos. Al llegar al subidor de casa del Tio Gimeno, hoy casa de los Santos y casa de los Cantines y ver tan mal camino y tanta piedra ¡ya llegamos a tu casa¡; preguntó nuestro militar. Ya está cerca
La abuela lo recibió muy amable y bondadosa. Se sentó nuestro soldado y les dijo que llevaba los pies destrozados de ir por los montes. La abuela muy amable, le dijo: yo se los lavaré con agua y sal y se quedará como nuevo. Y así fue
La abuela le hizo la cena. En una escullida, un huevo batido. Le echó el agua hirviendo y quedó un caldito que se lo bebió muy a gusto; para segundo plato, le hizo subir a su marido unos cuantos tomates que los tenían en la boleda, en las mismas tomateras y se conservaban muy bien. unos bocadicos de la olla o en conserva y luego la fruta de casa según el tiempo
Nuestro soldado se fue contento a dormir. Al haber estado varios días durmiendo tan mal, cogió el sueño tan a gusto, que durmió como un tronco
Al día siguiente la abuela le había preparado la palangana con su agua para que éste se aseara
Les dijo que cuando subía y nunca llegaban, pensó entre sí, que había tenido mala suerte. ¡Sabe Dios a dónde le llevaría¡. Pero que se había engañado, que mejor no había estado nunca; que si veinte veces venía a Molinos, siempre querría venir a aquella casa
Los abuelos fueron gente muy sencilla, pero prudente y buenos como pocos y sin aparentarlo

MANUELA SIERRA

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