Memoria Abierta - Manuela Sierra - MOLINOS TERUEL


jueves, 30 de marzo de 2006

Molineros en Cuba

Por disnait a las 18:58
MOLINOS

Molinos creo, que siempre ha sido desgraciado en las contiendas españolas. ¿No será porque el territorio montañoso los cobijaba más?
Nada tiene que ver lo que os he dicho con lo que voy a contaros. Sí que siempre se lleva aquí palo.
A la guerra de Cuba, de aquí fueron varios jóvenes. Algunos de ellos ya no volvieron.
Fue Manil, Palomaro, Manolo Pedro Montón. Éste tío de Paco, mi marido. Al recibir éste la desagradable noticia; le dijo a su hermana María Antonia, muy tristemente. Presiento que no volveré. Voy a hacer testamento; y te dejo a ti todo lo que tengo. La masada de las Lomas. Hoy es de mi Francisco. Ya no volvió.
Los hasta ahora nombrados ya no volvieron. Si volvió el Tío Valero, el Tío Narciso. Creo también fue el Tío Calores y Don Fermín Moliner. Éste médico militar.
Al regresar se quedó ya para siempre de médico del pueblo. Ya estaba cansado de ver mundo. Cobraba cinco pesetas cada año de iguala. Según me contaba su hija. Su casa fue la de junto a la iglesia hasta la esquina de la plaza
Su única distracción era salir a su puerta y ver como jugaban a pelota chicos y grandes; cosa que mucho se estilaba.
Por la plaza se pasaba mucho, por agua a la fuente, al horno, a la taberna, cafés, etc.
Muchos días pasaba una mujer con su calabacín metido en una canastita hecho a su medida de mimbres. Esto se llevaba el que no tenía una garrafa. Iba a comprar vino y la pobre mujer terminaba la mitad de los días borracha. ¿No sería que estaba mal alimentadas?
- ¡Padre, a usted esta familia no le pagan la iguala y para ir a comprar vino, tinen dinero¡
- No te preocupes, le contestaba el padre, que ya caerán en el anzuelo.
Una tarde viene una vecina de los que me refiero, a llamar a Don
Fermín con mucha urgencia. Estaba muy malico el esposo de la de la calabaza. Fue el médico y se sentó encima de la cama. Le dice. Sabes que tu mujer, los cinco años que llevo aquí no me ha pagado. Así que me debes cinco duros.
Tenía un grano en el brazo. (Creo que entonces los llamaban carbuncos). Y si no te lo quemo, te queda poco de vida.
La mujer, presurosa, se fue a buscarlos. ¿ves que pronto los has traído?. ¡Cómo te descuidas tanto¡. Sin tener gastos, sin hijos.
Desde entonces le pagaron correctamente. Y el marido se curó muy pronto.
Otro mozo que volvió de Cuba, contaba que el más amigo que tuvo allí, murió junto a él; una bala perdida le dejó sin vida.
No puedo dejarlo aquí. Pues por allí se decía que había algún caníbal ; y allí en el campo se lo comerían. Se lo puso sobre sus espaldas y fue caminando, sufriendo mucho. Hasta que llegó a un regallo; y al saltar, se atascó. Al estar éste ya frío, no podía desasirse de él. Ahora si que puedo decir que me va a matar a mí este muerto.
Cuando pudo fue a llamar ayuda y lo enterraron piadosamente.
En aquellos tiempos la gente se vendía. Cuando a una familia acomodada le tocaba ir a Cuba a un hijo; daban dinero o un bancal y se cambiaba la suerte. El rico se quedaba en casa y el pobre se iba a Cuba.
Como anteriormente dije, alguno ya no volvía.
¡’Cuántas lágrimas costaron a las madres el que sus hijos cruzaran el charco¡

MANUELA SIERRA

martes, 21 de marzo de 2006

PERDIDOS EN LAS BATICAMBRAS

Por disnait a las 23:46
Hoy os cuento un caso que ocurrió sobre la segunda decena del año 1900
Fue una imprudencia de entrar en una cueva desconocida y peligrosa
El Tío Pelegrín Andrés y su nieto Pascual fueron a la Baticambras a llevarles a los vasos de las abejas miel. Debido al mal tiempo tenían necesidad de que les asistieran para sobrevivir. Cuando éstos llegaron frente a la entrada de la cueva, el abuelo le dice:
-Mira, por ahí se entra a la cueva
El niño deseoso de saber y ver lo desconocido, le dice al abuelo:
-Cuando volvamos entraremos, abuelo.
-No llevamos luz, pero con una buena hoguera, algo veríamos
Eso quiso saber el chico. Al regresar fue recogiendo leña, toda la que pudo.
¿Qué era eso para la oscuridad tan grande como allí hay?
En el borde del camino dejaron el cantarito que habían llevado la miel, el tapabocas del abuelo y la bufanda del chico
Y muy contentos subieron con su fajo de leña. Encienden el fuego y se van metiendo hacia adentro. Cuando se dieron cuenta de que el fuego se estaba apagando, rápidamente el abuelo echó al fuego su chaleco. Quisieron salir, pero no encontraban la salida. El chico echó su camisa al fuego.
Andaban y andaban, y ya estaban otra vez junto al fuego.
Fueron despojándose de sus ropas, pero la salida no la encontraban. El chico ya empezaba a darse cuenta de lo grave del caso
Dios quiso que su sobrino, el Tío Joaquín, llamado también Tío Barcelón, le subió la comida para toda la semana para el pastor a la masada. Ésta está edificada justamente encima de la cueva.
¡Ho sorpresa¡. Al borde del estrecho camino, había un cantarico de miel, el tapabocas de su tío la bufanda del chico. Los llamó varias veces por sus nombres, pero nadie respondió.
¿No habrán cometido la temeridad de entrar a la cueva sin saberla?
El Tío Joaquín se subió a la cueva, pues era la persona del pueblo, que más se sabía la cueva.
Se encendió un cigarro, se metió dentro y sin siquiera respirar, fue entrando. Ya oyó llorar al niño. Los sacó de aquel laberinto, casi desnudos por haber echado la ropa a la hoguera.
Subieron muy asustados y como atontados.
Contaba mi abuela que en esa cueva, ella recordaba haber visto unas pinturas muy antiguas. Una cabeza de caballo y otros animales. Que cuando ella se confirmó, el señor obispo fue a ver esa cueva.
En tiempos anteriores el Tio Herrerete fue el que muchos años enseñó la cueva. Y dijo en cierta ocasión, que nunca diría lo que en la cueva había visto.
¿Sería algo bueno?,¿extraño?. ¿Qué sería?
Al hombre siempre le ha gustado conocer cosas extrañas y desconocidas
Pienso yo; por qué motivos nunca mis padres me dejaron ir a la cueva, hasta que tuve mis veinte años. Ya que la ensañaba Aniceto, éramos vecinos y mucha amistad.
¿Recordaba lo del Tío Herrerete?

MANUELA SIERRA


Tia Manuela y la Ormina

Por disnait a las 23:40
En tu larga vida, te suceden muchas cosas. Unas buenas y otras no tanto
Nos sucedió el 24 de julio.
Al salir de la era para vigilas la trilladora.
Estaba la Tia Manuela, la Ormina de mal nombre. La buzuna también quería trillarlos. Explico como era esta señora, porque muchos ni conocerla, y yo la aprecié mucho
Era buena moza, esbelta, y debió de ser muy guapa en su juventud.
Se casó con el Tío Rafael. Tuvo siete hijos. Las hijas, que son las que más conocía, eran muy listas y guapas. Adelina era de mi tiempo. A la que siempre quise, era muy buena chica
Estando hablando con la Tía Manuel, un trueno estruendoso, nos hizo ir a nuestro pajar a retirarnos. Y el sol lucía radiante en el Picuezo. ¡Qué tormenta tan fea y rara¡.
Terminó de decir esto la mujer, cuando llegó a nosotros un resplandor como nunca lo había visto. Y el pajar, como si hubieran hecho una rueda de fuegos artificiales.
Aparecimos a la otra punta del pajar. Yo llevaba moño, todo el pelo recogido; y amanecí con el pelo suelto, sin ver ni oir; y sin poderme levantar. Creo fueron segundos. Arrastras fui donde estaba la Tía Manuela, y estaba peor que yo, por lo que luego dijeron.
En el aro de la puerta, a dos palmos míos, había una herradura que servía para pasar la cerraja. Y en ella cayó la centella, bajó aro abajo y cuando llegó a los pies de la Tía Manuela, le subió pierna arriba, dejándole el señal de la presión de la falda. Volvió a bajar pierna a bajo, le deshizo la alpargata, y fue corriendo por el pajar, dejando una pequeña señal por donde había pasado
Yo como pude salí a la era para buscar quien nos ayudara. Carmelo y el hijo de Cuartillo rápidamente vinieron a socorrernos. Sacaron a la Tía Manuela a la era para que le diera el aire. Viéndose apurados; como anteriormente dije, era alta. Una vez en la era, nos encontramos mejor.
En éstas, la mujer sentía molestias en la pierna; y al fijarse se ve las alpargatas rotas. Pero es que ya las llevaba para la era como una griba de agujeros. ¡Ay, que me ha fastidiado las alpargatas¡
Yo que oí aquello y que aún estaba como atontada por el suceso, empecé a reírme como nunca lo he hecho. Tanto, tanto, que conté se me rompían las barillas de la cara. Estos mozos pensaron: esta mujer se nos ha trastornado, porque esto no es normal.
Uno de ellos se fue al barrio de la Solana a pedir ayuda, porque aquello no era normal. La cara se me puso colorada y como si hubiera tenido el sarampión. A mí trajo del bracete Pilarían, de la
Tía Camila y cuando llegué a casa empecé a llorar, que no podía callarme
Pronto corrió la noticia y vino mi hermana que vio entrar gente en la casa, y dijo. Algo pasa. Y me encuentra desesperada, llorando. Vino el señor médico y me echaron a la cama. Todo oscuro y sin darme más que agua, hasta el día siguiente
Nuestra tía Manuela la llevaron a su casa, que no se tenía ni derecha, y no quiso que la pasaran de la entrada, la pobre mujer aún no había almorzado y pidió le hicieran dos huevos fritos.
Los vecinos se los hicieron y ya no se vio bien. Estuvo grave. Tuvieron que venir sus hijas.
Aún vivió unos años, y siempre que nos juntábamos en la Ermita de la Virgen de la Soledad, me decía: “Esta es la que nos guardó”
La Tía Manuela era muy devota de esta Virgen
La vida nos trae muchas cosas buenas, revueltas y de las dos cosas


domingo, 19 de marzo de 2006

la fiesta de santa agueda - molinos

Por disnait a las 11:36
La fiesta de Santa Águeda se ha celebrado siempre.
Recuerdo que todas las mozas del pueblo subían a bandear las campanas la víspera. Las chicas también subimos; pero lo vi aquello muy complicado.
Los del barrio de la Solana estaban muy unidos. Cuando pusieron de Mayoral alabuelo de Tremedal y Amado (que éstos vivían en casa de la Tía Pepa), le ayudaron en todo. El Tío Felipe que vivía en casa del Vaquero que harían hasta toro de cartón. Sólo eran naturales los cuernos
El tiempo los traicionó y el pan bendito lo llevaron en una caballería con argados y en ellos cuatro niños con sus canastillos. Había nevado mucho
En este día gobernaba el pueblo una mujer. Ponían su alcaldesa; y en el baile, alrededor de la hoguera, sacaban las mujeres a los hombres a bailar
Gracias a que venía un día para que las mujeres se liberaran y bailaran con el que ellas querían
A todos los Mayorales los elegía el Ayuntamiento y en la puerta de la Iglesia, el día uno de enero, eran leídos por el alguacil estando todas las autoridades presentes.
Un año pusieron el de la jota final; pero éste no quiso o no pudo hacer fiesta y las gentes lo tomaron a mal; y de ahí viene esta jotica que le cantaban
Pedro Pablo el boticario
Mayoral de Santa Águeda
Si todos fueran como él
Santa Águeda a la bodega


MANUELA SIERRA

martes, 14 de marzo de 2006

los carlistas - molinos

Por disnait a las 22:07
LOS CARLISTAS
Yo creo que uno de los motivos que crean las guerras es la ambición de mando. Tanto mal que crean éstas (destrucción y muerte), peo por lo que la historia nos cuenta, siempre las ha habido.
Me contaba mi tía Manuela de cuando vinieron aquí los carlistas. El abuelo era concejal del Ayuntamiento y se rumoreaba que los carlistas ya estaban cerca. Al atardecer, una tarde, el alguacil le dijo a la abuela que el abuelo se presentara aquella tarde en Casa de la Villa. ¿Qué pasará?, decía la abuela toda preocupada.
Ella por si le traían algún huésped, preparó la mayor habitación de la humilde casa. Una sencilla cama, pero con dos hermosos colchones de lana. Las sábanas, las que ella misma había hilado el cayemo y en el pueblo tejidas, y se quedó esperando
En Casa de la Villa le dicen que se venga un joven militar, éste con galones, con él aquella noche y ya se vería luego lo que se hacía
Acompañado de su militar se fueron hacia casa juntos. Al llegar al subidor de casa del Tio Gimeno, hoy casa de los Santos y casa de los Cantines y ver tan mal camino y tanta piedra ¡ya llegamos a tu casa¡; preguntó nuestro militar. Ya está cerca
La abuela lo recibió muy amable y bondadosa. Se sentó nuestro soldado y les dijo que llevaba los pies destrozados de ir por los montes. La abuela muy amable, le dijo: yo se los lavaré con agua y sal y se quedará como nuevo. Y así fue
La abuela le hizo la cena. En una escullida, un huevo batido. Le echó el agua hirviendo y quedó un caldito que se lo bebió muy a gusto; para segundo plato, le hizo subir a su marido unos cuantos tomates que los tenían en la boleda, en las mismas tomateras y se conservaban muy bien. unos bocadicos de la olla o en conserva y luego la fruta de casa según el tiempo
Nuestro soldado se fue contento a dormir. Al haber estado varios días durmiendo tan mal, cogió el sueño tan a gusto, que durmió como un tronco
Al día siguiente la abuela le había preparado la palangana con su agua para que éste se aseara
Les dijo que cuando subía y nunca llegaban, pensó entre sí, que había tenido mala suerte. ¡Sabe Dios a dónde le llevaría¡. Pero que se había engañado, que mejor no había estado nunca; que si veinte veces venía a Molinos, siempre querría venir a aquella casa
Los abuelos fueron gente muy sencilla, pero prudente y buenos como pocos y sin aparentarlo

MANUELA SIERRA


lunes, 13 de marzo de 2006

el puente de san miguel - molinos -

Por disnait a las 23:02
PUENTE DE SAN MIGUEL
El tiempo lleva consigo
El olvido
El puente llamado de San Nicolás
No es ese su nombre
Siempre ha sido
Puente de San Miguel
Este viejo puente
Ha pasado por muchos avatares
Dos veces lo han ensanchado
Y otras han arreglado las barbacanas
Éstas eran como una muralla
De metro y medio de altas
El Barranco no se veía
Si no te asomabas a una reja
Que había para que se fuera
El agua cuando había tormenta
Cuando yo era chica se decía
A las cosas viejas e inservibles
Esto para San Miguel a bajo
O sea al Barranco
Os voy a decir algo referente
A su primitivo nombre
En Molinos se ve que todo
El Pueyo está amurallado
En el Barranco sube una enorme
Pared desde el río a San Nicolás
Ésta viene desde los huertos de San Lázaro
Dando la vuelta hasta el horno
Hoy el CEDEMATE
El peligrosísimo puente
En la vuelta al horno
Hicieron un bello peirón
En acción de gracias
Y a la vez embellecieron el puente
En la pequeña hornacina
Había un azulejo con San Miguel
Todo dibujado en "oro"
Era una maravilla
Para ensanchar el camino
Creo que se perdió el
Paradero del bello ladrillo
En el espacio que estaba
Nuestra aventadora y otros útiles
De labranza en exposición
Había un pequeño edificio
Y en él prensa para hacer el vino
Este pequeño edificio
Se llamaba el Ingenio
Esto era frecuentado por muchas gentes
Al ver abandonado aquel tesoro
Que era el ladrillo
Lo recogieron y temerosos
Lo colocaron en la pared
De la escalera
No hicieron mucho caso
De aquella joya
Y los vecinos lo blanquearon
Y ya quedó en el olvido
Al querer poner una llave
Para la luz, el lucero
Quiso averiguar el motivo
De aquella pared tan rebelde
Y salió a la luz aquella belleza
Fue vendido a unos gitanos
Y éstos lo llevaron a un anticuario
Por el precio de treinta mil pesetas
En aquellos tiempos
Enterada de este hecho
Por pura casualidad
Mi madre ya me había
Esto del peirón
Del puente, y entonces
Ella dedujo todo este tinglado
En los siglos pasados
Había pobres, pero también
Genes muy generosas
Molinos tuvo grandes joyas
Nosotros disfrutamos
De las cosas que nos cuenta
La historia y hemos oído
De nuestros antepasados
Molinos tuvo años
De mucho esplendor
MANUELA SIERRA


El tio Pascual

Por disnait a las 22:58
El tio Pascual
Como anteriormente, me refiero a la carretera de la Pintada.
Pienso siempre que vengo de Fuentes o por la Umbría; y veo la erguida y atrevida torre; pues no tiene nada de apoyo; que cuando la estaban construyendo, ¡cómo se llenarían de gozo al ver cómo la iban subiendo aquella hermosa joya¡
Si la hubieran hecho junto a la Iglesia, el reloj tal vez no se hubiera oído en todo el pueblo, al estar edificado alrededor de la montaña de la Virgen y en forma de herradura.
El reloj fue para ellos, y aún para todos, una joya y una compañía nocturna.
La inauguración fue de mucha alegría y júbilo.
Las madres vistieron a sus niños de angelicos, para ellos bailar el Dance y los mayores bailar la jota.
Todos estaban muy contentos. Uno de los niños que bailó el Dance, fue el Tío Pascual, el bisabuelo de Dolores y Querubina.
Pasaron los años y aquel niño que bailó el Dance, se hizo mayor, y fue el Tío Pascual, el mejor pregonero municipal que tal vez haya tenido Molinos , ya que tenían que patearse todo el pueblo, y en cada esquina anunciar lo que se vendía o se compraba.
Este señor con su clarísima, potente y agradabilísima voz, deleitaba al que lo escuchaba, si no anunciaba de ir a pagar alguna cosa; ya que entonces se pagaba la contribución territorial, el consumo y muchos pagos trimestralmente.
Esto ha sido una pequeña broma
MANUELA SIERRA

jueves, 09 de marzo de 2006

Heredad de los nombres de LAS CALLES DE MOLINOS

Por disnait a las 21:20
MOLINOS

¡De cuántas cosas

Estoy contenta

De mi querido pueblo¡

Han pasado muchos años

Éste ha sido gobernado

Por muchos ideales

El nombre primitivo

Que nuestros antepasados

Pusieron a las cosas

Aún perdura

No se dejaron llevar

De los vientos de la vida

Ni de modas pasajeras

Si no de su propio instinto

Por cierto muy acertado

Calle de la Morera

La describe un antiguo

Libro que he leído

El Pellerique nombre poco halagüeño

En él estaba la cárcel mazmorra

Calle Alta de Fuentes y Baja

Calle del Horno

El Rabal

La Abadía San Roque

Calle Mayor, el Puente

El Inchidero

Calle del Rosario o Molino

Rincón de la Solana

La Solana

El Hospital y calle Baja

El codadillo

Plazuela de la Iglesia

El Rincón del Moro

Calle Eleuterio Blasco

En acción de gracias

Por haber donado al pueblo

Muchas de sus obras

Es el trozo de callle

De la calle Mayor

A la de la Morera

Recibamos la heredad

De estos nombres

Con suma alegría

Son para nosotros

Recuerdos sagrados

La vida - Carretera a Castellote -

Por disnait a las 21:12
El hombre siempre ha procurado hacer mejoras para que su estancia en la tierra fuera más agradable.
Recuerdo cuando yo era niña, que mi abuelo decía: aquí lo que nos interesa es hacer carretera desde la Pintada hacia el Reino.
Yo me preguntaba ¿dónde estará el Reino?; y claro ellos se referían al Reino de Valencia
Mi abuelo fue varios años segundo Alcalde de la Villa; pero sus deseos nunca se cumplieron
Gracias a Orencio por su tozudez y constancia, se logró que se hiciera la carretera hasta el túnel de Castellote. Hubo alguna oposición para hacerse. Hoy esa concurrida carretera, es la joya para esos pueblos vecinos para ir a Teruel.
Lo había oído tantas veces, que el día que se inauguró, fui a la Pintada. Dejé mis obligaciones cotidianas, que no eran pocas; y allí, pensando muchísimo en mi querido abuelo, que no pudo de ningún modo ver lo que tanto deseó.
De Teruel bajaron varias autoridades. Entre ellos el señor gobernador
Fue poco el rato que estuvimos; pero todos con mucha alegría.
Salió el acto en la tele y en el pueblo hicieron un vino español
MANUELA SIERRA