Memoria Abierta - Manuela Sierra - MOLINOS TERUEL


lunes, 24 de abril de 2006

hijos ilustres de molinos

Por disnait a las 20:54
MOLINOS
Va transcurriendo el tiempo, en un pueblo van naciendo niños, alguno de éstos llegará a ser lumbrera de su pueblo, por su bondad, por su sabiduría adquirida
Aunque un brillante esté envuelto entre el polvo, este fulgor sobresaldrá
Esto ocurrió con Frai Jaime Ballester.
Nace en Molinos en el 1562. Profesaba en Santa Engracia de Zaragoza
1580, breve fue su vida. Moría a los 38 años
el licenciado Francisco Gregorio nace en Molinos a mitad del siglo XVI. Su literatura fue muy brillante. Se distinguió en la poesía
Acercándonos más a nosotros. Molinos tuvo hijos dedicados a todas las ciencias, como Don Manuel Ferrer. Fue cirujano de mucha fama
Don Casto Simón, médico e inspector de las aguas; Caridad Herrera y un largo etc.. a todos no puedo enumerar
Luego le dio a la gente por la espiritualidad, refugiándose en Monasterios a cuidar a sus prójimos espiritualmente y corporal. Pilar y Silvia se fueron a Venezuela y allí murieron. Otras se quedaron más cerca y se retiraron en el Convento de Cuevas de Cañart. Hasta cuatro religiosas estuvieron de vez en este remanso de paz.
La Madre Avelina era navarra; fue varios años maestra de Molinos, yendo mi madre a la escuela.
Estamos en plena contienda española, cuando un día pregonaron a una hora poco común que acudieran a la Plaza, que había traído a las monjas hijas de Molinos. Para ver que se hacía con ellas
Mi madre me mandó ir a ver que pasaba. Cosa que nunca nos mandó a curiosear.
Los de las Cuevas dijeron que todas las monjas se habían ido a sus pueblos de origen
Cada uno en la Plaza decía sus opiniones y sus desatinos. Uno fue esto: “Que las lleven a las Cuevas de Val de Mancho y críen pollos para todo el pueblo”
Al oír estos señores las sandeces que decían. Muy atentos dijeron que se las volvían a llevar, ya que aquí no se ponían de acuerdo
Por fin pensaron que se quedaran; y las llevaron a casa del Tío Bigotes; que nadie vivía en ella
Sor Concepción la Caloras; mi tía Soledad, fuera del Convento, Pilar la Marroquina y Sor Beatriz, fue su tío Serafín de la familia de los Pañetes
Mis padres y las monjas vivíamos en la misma calle. Un día pasó muy triste la tía a casa a coger leña. Se encontró con un santo medio estillado. No se apure tía, esta noche yo me lo llevaré. Lo esconderé. Nadie lo sabrá hasta que los tiempos cambien.
Lo puso mi madre debajo de la cuba y allí se salvó
Cuando se liberó, ella misma fue a hablar con el Obispo de Zaragoza. La llevó a los Hermanos Alvareda, de grande fama de restauradores y resultó ser talla gótica de siglo XV
Mis padres pagaron la restauración y fue llevada a la Ermita, donde permaneció 41 años. Traída a la Parroquia por miedo a que se la llevaran
Lo mismo mi hermana que yo, la adoramos, porque en ella vemos los sacrificios de nuestros queridos padres
MANUELA SIERRA

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