Memoria Abierta - Manuela Sierra - MOLINOS TERUEL


lunes, 08 de mayo de 2006

MIL VECES DIRÉ NO A LA GUERRA

Por disnait a las 21:08

Han pasado sesenta y ocho años a lo que hoy me refiero
Después de cuarenta días de exilio por las masadas del pueblo, y muchas gentes se fueron a Valencia, Barcelona, etc.
El día 23 de abril, después de un horroroso combate, se liberó el pueblo; de éste hacia arriba, fue al día siguiente. Quedándonos entre los dos combatientes
Muy temprano, ya empezaron a pasar soldaditos; desesperados, sin orden, sin haber comido el día anterior. En fín, el caos. Pobrecicos
Seguidamente, la artillería y tiros por doquier. Uno de aquellos proyectiles no cayó en tierra, sino que hundió la mitad de la masada de los facciosos que estaban en ella
La familia de los Pascualines, desesperados, fueron viniendo a nuestra masada. Los dos últimos que se quedaron a coger alguna cosa, el Tío Pedro, tuvo que cruzar el bancal del Tío Ramón junto a la masada a “rastro”, porque le asedaban a disparos. Su mujer, acobardada de miedo se metió en una casilla que está de distancia unos cincuenta metros y allí pasó solica el combate. Éste duró hasta las dos de la tarde
Todos nos refugiamos en el pajar, que es sótano oscuro, y sin comer. Mi tía quiso hacer un poco de caldo y al ver el humo, aquello fue horrible, todos disparaban a la chimenea
Mi padre estaba observando como iba el combate y vio el cabezo del Artillero, que estaba subiendo los moros:- Esto va bien, de éstos nos hemos librado
En Pallares hicieron ponerse a todos los que allí había, en un círculo en la era; y en medio pusieron los dos soldaditos que querían pasarse a la otra zona; o sea, a los nacionales. Y los moros allí los mataron. Las gentes del pueblo se quedaron horrorizadas
Cuando nos hicieron subir a todos los de la masada del Cerrojo a la paridera, aquella loma, recuerdo que parecía un ababolar de tantísimas gorras rojas de los requetés
Mi tía, mi hermana y yo, a las dos horas de pasar el combate, nos bajamos al pueblo y en el pocico Pallarés, en el camino nos encontramos con un soldadito muerto, descalcito. Le había quitado las botas y los calcetines
Recuerdo ver llorar a nuestra madre por no saber el paradero de sus padres y hermanos
Cuando llegan estas fechas, el 23 y 24 de abril, pienso: “la memoria hace presente el pasado. Ya veis lo que trae la guerra. Destrucción y muerte”
Mientras viva, diré mil veces no a la guerra
MANUELA SIERRA

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