Memoria Abierta - Manuela Sierra - MOLINOS TERUEL


martes, 26 de septiembre de 2006

EL TIO TOCAYO - MOTES DE MOLINOS

Por disnait a las 0:10
EL TIO “TOCAYO”
El ser ingenuo y tímido a veces se paga. Este señor a quien voy a referirme, lo fue. En uno de esos corrillos estaban los amigos pasó un carro. Todos estaban silenciosos, y él les dijo:
- Lo que toca yo, no sería carretero. ¿No oís que dice sin parar: “que te mato, que te remato, que te mato….”
¡Qué quisieron oír los demás¡ “Lo que toca yo, no sería carretero”; y ya le esperaron a decir “Tocayo”; y siempre lo fue
Lo recuerdo mayor. Pero fue la prudencia personificada. Vivió en una casica muy pequeñica, la primera al entrar al pueblo por las Espilas.
Se casó, tuvo un hijo. Cuando vino la guerra, que no debía haber venido, al hijo lo metieron en la cárcel; cosa muy mal hecha. Sin hijo y anciano, ¡pobrecico¡
Entonces vino y cruel, que decía al entrar en los pueblos: “Prohibido en esta Villa la mendicidad”
Éste es un tema espinoso; pero voy a contáoslo:
El día antes de Santiago, la Tía Cristina la Capadora, había cogido en su huerto varias cosas; y no haciendo caso de aquella ley tan desnaturalizada, le dijo al pobre hombre (el Tío Tocayo ), que subiera con la alforjita, que le guardaba algo. Le puso unas patatas y más cosas.
No quiso irse por el Pellerique, por que ¡qué dirían a aquellas horas¡; y se fue por el Horno del Pueyo. Entonces ese horno no funcionaba, pues se había quemado el tejado. En el muro había un portillo. Fue apoyando el pobre abuelo en la calzada, la alforjica se inclinó al vacío y cayó al río
Al vivir solico, nadie le echó de menos
El Día de Santiago, el Tío José Palomaro y el Tío Miguel Dionisio, el albañil, bajaron por los huertos de San Lázaro al Barranco, a ver si en las calzadas había algún pichón; y se encontraron con el pobre muerto en el río. Éstos se dieron un susto tremendo y subieron a dar cuenta al pueblo
Pero no sólo hubo aquella desgracia ese día: Domingo y el Pavo iban a la Artezuela, y enfrente de la balsa de Taviernas; colgado en una carrasca, había un joven que no pudieron identificar. Vinieron a dar cuenta y resultó ser un joven que había estado haciendo teja en la Balsa de Taviernas
Estos casos son muy espinosos, no está bien pienso yo, que os lo cuente. Pero así ocurrieron y así os lo cuento. La vida, a veces, es muy azarosa
Cuando esto ocurrió, yo era una chiquilla. Recuerdo ese día con mucha pena. Fueron muchas las personas que lo sintieron
La Tía Cristina quiso lavar la mancha de que si sería lo que llevaba de algún huerto. Y ella dijo
- No es de nadie, yo se lo he dado. ¡Que venga lo que Dios quiera¡
¿Señor, qué tiempos y qué pobrezas¡
A este señor, ahora lo recuerdo, también lo llamaba el Pión
MANUELA SIERRA

Comentarios