jueves, 26 de octubre de 2006
Por disnait a las 21:13
LAS MASADAS
En mis años de niña, ¡qué bello era salir al campo¡. Muy pronto te encontrabas con las ventas o con los masogueros y casas de campo
Solían ser gentes sencillas, trabajadoras y muy ingeniosas. Estaban rodeados de animales. Cantaban los gallos, y ellos alegraban la val. Las gallinas correteaban al recogedor de las masadas, algunas para esconder los huevos que ponían y luego se encontraban las nidadas
Vivían en Val de Cutanda en el camino de los Serranos en la Venta Baja, este edificio, bien arreglado, con casa para los amos y el mediero.
El Chopar, la Venta de Enmedio, que sólo la familia de mi tío José; entre padres y hermanos, estuvieron sesenta años de medieros.
La Venta del Cuerno, que allí siempre hubo dos familias, también había masogueros y hospedaban al correo de Castellote a Aliaga. Aún se ve bien la boquera del horno de pan cocer.
En Santa Lucía también vivía el santero y el mediero del Tío Anastasio, en cuya masada se crió mi padre; y allí nacerían los ocho hermanos.
Los masogueros crean riqueza al estar muchas horas en su trabajo y con sus ganados. Muy observadores del tiempo y muy respetuosos con la naturaleza.
Nos contaba mi padre, que una noche llegó de ronda del pueblo; y al ir a acostarse, desde la era, oyó una pelea que tenían unos animales a los que no llegaba a conocer bien de quien se trataba. La pelea se oía bastante fuerte. Él les silbó fuertemente dos veces y se fue al pajar a acostarse. Nunca se cerraba la puerta; y aquella noche, alguien lo iluminó y pasó el pestillo. No hizo mas que acostarse, cuando oyó pasos; y al instante se apoyaron en la puerta y daban unos resoplidos y aullidos; que con lo tieso que era, casi sentía miedo de ellos. Sin tener nada para defenderse, mas que la horca de ganchos de hierro. Estuvieron esforcigando; y cuando se cansaron se fueron.
Mi padre dijo que le pareció que serían lobos extraviados de la manada y que aquí nada se decía de ellos.
MANUELA SIERRA
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