martes, 09 de enero de 2007
Por disnait a las 9:44
FUE HORROROSO
Después de 40 días de exilio, cada uno por donde pudo. Terminándose las provisiones; varias familias que estaban con nosotros en la Manzanera; finca de mis padres; fueron a Cuevas de Cañart, que en ese pueblo tenían amistades, que les ayudarían
El pueblo, un día que bajé, lo encontré con todas las casas abiertas; un pueblo desolado
El día 23 de abril de 1938 fue liberado el pueblo. Nosotros, un día más tarde
Aquello fue horroroso. Los soldadicos huían a la desbandada; algunos llorando, e igualmente los que nos quedábamos allí sin saber lo que se nos avecinaba
La mañana del 24 empezó con un sin cesar de cañonazos y balas por doquier. Desde una masada, el cabezo del artillero; o sea el de la sima que los moros subían a la cima por la masada de los facciosos arriba. Mi padre había estado en África cuando el Desastre y nos dijo:
-De unos ya nos hemos salvado
Pero el combate seguía incansable. Hasta un Jefe se apercibió que en aquella masada había gentes. Vio que mi padre se asomó al ventanuco y lo llamó que subiéramos todos. Una vez salimos de la sombra del edificio, nos gritó que nos retiráramos a la masada. Aquello fue un hervidero de balas
Aquello pasó, pero mi tía Teresa quería irse al pueblo; se había quedado mi tío en casa por estar delicado
Al regresar a casa con la tía y mi hermana; las balas de vez en cuando las oímos pasar cerca con su “pacum, pacum”
En el pocico de Pallarés, en el mismo camino, nos encontramos con un soldadico muerto. Un gran mozo. Le habían herido en la cabeza y los que venían detrás le habían quitado las botas. Estaba descalcico. A muy poca distancia, en un campo que tenemos allí mi padre enterró a otro soldadico; porque donde murió era rocha y allí se puso como Dios manda. Ahí, en Pallarés, allí mismo, los moros mataron a dos soldadicos , estando presentes todos los que estaban en la masada
Aquel día las Valellas se tiñeron de sangre. Fue horroroso los que allí dejaron sus vidas
MANUELA SIERRA
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