Toda esta finca hasta la carretera es de mi primo Enrique; excepto un pequeño yermo que hay junto a las paredes del cementerio; que fue entonces propiedad del Tío Sastre el Calatrau
Cuando la contienda española fueron enterrados ahí tres soldados moros; por no permitirse entonces enterrarlos; o no consentir sus jefes, ponerlos en el cementerio católico
Junto a sus cuerpos les pusieron latas de sardinas y algún otro producto comestible
Hasta que se llevaron a donde se enterraban, fueron depositados sus cuerpos en casa de la Señora Manuela
Les ponían comestibles, siguiendo el rito de sus tierras
Cuento esto para deshacer el entuerto que sobre esto se habló
Estos jóvenes tuvieron suerte de ser traídos al pueblo, que en las Valellas hay unos cuantos que se enterraron allí
Sé todo esto por que mi padre fue voluntario a enterrarlos
MANUELA SIERRA