Memoria Abierta - Manuela Sierra - MOLINOS TERUEL


miércoles, 31 de enero de 2007

SANTA BARBARA - MOLINOS TERUEL

Por disnait a las 23:06
SANTA BÁRBARA

Como patrona que sois de Molinos, nuestros antepasados así lo acordaron
Antes de escribir nada vuestro, os hago una petición. La que rosarieros o despertadores, os hacían hace muchos años

TU BÁRBARA QUE EN EL CIELO HABITAS
COLMADA DE GLORIA Y FELICIDAD
LOS DEVOTOS DEL SANTO ROSARIO
CON MUCHA ALEGRÍA TE HEMOS DE ALABAR
¡VENÍRLE A ROGAR¡
QUE NOS GUARDE DE RAYOS Y CENTELLAS
Y DE TEMPESTADES SANTA DE PIEDAD
AMEN


Cuánta devoción os tendrían; cuando para honraros edificaron vuestra ermita en lo más alto de la montaña que lleva vuestro nombre
¡Cuántos sacrificios les costaría subir el material para edificarla¡
todos los días subían por aquella estrecha senda al medio día a tocar el campanito que tenías en la espadaña. Era el Ángelus, que a la vez servía para anunciar a los campesinos que estaban en los vales, que era medio día. En aquellos tiempos no había relojes que tenemos hoy. El sol era por entonces el que regía la hora
A Santa Bárbara se le hacían muy buenas fiestas. Tenía una bellísima peana. Como en este mes no había flores, llevaba cuatro pilares para ser adornada con cuatro mantones de Manila
La imagen que hoy tenemos de Santa Bárbara. La regaló Don José Repollés, maestro de Molinos hacía unos años. Era hijo de Calanda y le dio por hacer una mina en la Cerrada; en la cual los mozos que a ella fueron, cumplieron el servicio militar y se celebraron buenas fiestas en honor de Santa Bárbara
Yo también tengo que darle las gracias:
Estando en el pajar que tenemos en las eras, acompañada de la Tía Manuela, de mal nombre la Tía Bufona; apareció de momento una tormenta. Nos calló una centella a dos palmos de distancia, que sin darnos cuenta, aparecimos al otro lado del pajar
Como si todos los herreros hubieran estado allí, así se iluminó el pajar; y nosotras nos quedamos sin sentido.
Por donde pasó la gran centella, fue levantando el pavimento y nuestras caras parecían que estábamos pasando el sarampión
Santa Bárbara nos libró de aquel peligro en que estuvimos metidas
Por las muchas mujeres que se llamaba Bárbara, puede deducirse que se tenía una grande devoción a esta Santa
Recuerdo a la Tía Bárbara la Parretas, Bárbara la Caloras, Bárbara la Vitoriana, Bárbara la Diablica, etc. Vivientes: Bárbara Andrés y Bárbara Monfil
Que esta gloriosa patrona nuestra, nos libre de todo mal, especialmente de las malas tormentas
Como lo hacían los despertadores y rosarieros: en ti confiamos

MANUELA SIERRA

miércoles, 24 de enero de 2007

Cementerio (continuacion) - Molinos teruel

Por disnait a las 23:11
Toda esta finca hasta la carretera es de mi primo Enrique; excepto un pequeño yermo que hay junto a las paredes del cementerio; que fue entonces propiedad del Tío Sastre el Calatrau
Cuando la contienda española fueron enterrados ahí tres soldados moros; por no permitirse entonces enterrarlos; o no consentir sus jefes, ponerlos en el cementerio católico
Junto a sus cuerpos les pusieron latas de sardinas y algún otro producto comestible
Hasta que se llevaron a donde se enterraban, fueron depositados sus cuerpos en casa de la Señora Manuela
Les ponían comestibles, siguiendo el rito de sus tierras
Cuento esto para deshacer el entuerto que sobre esto se habló
Estos jóvenes tuvieron suerte de ser traídos al pueblo, que en las Valellas hay unos cuantos que se enterraron allí
Sé todo esto por que mi padre fue voluntario a enterrarlos

MANUELA SIERRA

martes, 23 de enero de 2007

EL FUEGO - MOLINOS - TERUEL

Por disnait a las 23:00
EL FUEGO

¿Qué pasa que en cuanto llega el buen tiempo los avisos contra el fuego son constantes?
¡Es que los hombres no son responsables de que el fuego es muy peligroso ¡
Recuerdo yo que siempre, ya mi madre y después nosotras, al campo se iba a trabajar. Se hacía la comida especialmente en el masetico. Junto al pinar siempre he conocido las tres piedras que les servían de “estrébedes”, para colocar en ellas la paellera o la ollica y debajo, buen fuego. Y al igual nuestros vecinos. A la misma hora, varios fuegos, y nunca pasó nada malo
Entonces no había relojes como los hay ahora; pero no hacían falta. Mi padre se orientaba mirando la pared del edificio del Tío Joaquín el Barcelón; y exacto, todos de la malcomíamos en punto
¿No será que las gentes no son responsables de lo peligroso que es el fuego, todo rodeado de leña?
Respetemos el campo que es de todos y es nuestra vida
Que Dios quiera que este verano que viene no nos entristezca la mala noticia del fuego
Seamos precavidos y prudentes

MANUELA SIERRA

Tags: MOLINOS


martes, 16 de enero de 2007

Mi vida de niña en Molinos por Manuela Sierra

Por disnait a las 10:22
Mi vida de niña en Molinos

Comparo mi vida de niña en Molinos como las abejas que hay en una colmena. Al venir el día, salen todas presurosas lanzando sus propios zumbidos. Cada una se va por un lado a buscar las bellas flores que dejó el día anterior para libar el néctar dulcísimo de las flores y llevarlo al panal
En todas las casas se levantaban al venir el día. Cada uno de casa tenía sus faenas. La madre encendía el fuego, el que servía para cocer los alimentos y calentarse
La madre hacía dos o tres viajes a la fuente a por agua. Si ésta amasaba el pan para ocho o nueve días, ponía sus grandes ollas al fuego y luego a amasar. Se deshacía bien la levadura, que se hacía el día anterior. Había que ir al horno con puntualidad. Te juntabas con tres o cuatro mujeres más. Cada una elegía el señal que habían de llevar sus panes
Si esto coincidía la semana de rondar los quintos, casi era un rito que estos mozos te llevaran las canastas de masa al horno que tu querías ir; y luego hacerles en paga un hermoso bollo o un sequillo
Éstos rondaban una semana y comían en la casa de uno de ellos y el domingo siguiente hacían una ronda y una especial comida
Toda aquella semana por la tarde hacían baile
También disfrutaban de torear por el pueblo la cabra u oveja que se comían en aquella semana
También los mozos medio disfrazaban para ser distinguidos a los demás
Los mozos se juntaban varios y se iban a traer cargas de romeros para que el ganado tuviera algo que rosigar durante la noche y esto les serviría para el fuego para cocinar, calentar y alumbrar
Las mujeres traían las verduras del huerto y ayudar muchísimo en la siega, recoger las olivas, etc.
Los hombres echaban de comer a las caballerías y después al corral. Estos estaban fuera del pueblo. Arreglaban los corderos y llevaban las ovejas al corral de la parcería. Esto consistía en juntarse unos cuantos, los que no tenían pastor y entre ellos formar un ganado e ir a pastorear los días que le tocaban
Y por la tarde a buscar el ganado, faena que la hacían los niños y niñas
¿Cómo no había de haber gente por las calles si sólo niños había noventa y pico matriculados y luego las niñas que no seríamos menos?
El pueblo siempre tenía por sus calles niños jugando o haciendo lo que sus padres les mandaban
Los chicos jugaban mucho a la pelota contra la pared de la iglesia y las niñas a saltar a la comba. Llevábamos una cuerda con más nudos que glorias tiene un rosario. Gracias que teníamos buenas piernas para correr, que en media hora subíamos para escondernos hasta casa de los Cantines jugando a “tierra descubierta”
La arteria principal del pueblo eran los dos ríos. Siempre en éstos había mujeres. En uno estaba el lavadero. Especialmente se lavaba el lunes, que no se cabía casi en ellos. Al río se iba a lavar la vajilla. Lavar entonces muy en popa tripas de cerdo, de gallina, de conejos. Se aprovechaba todo. Además habría catorce o más patos, todo el día por el río y varias gallinas
Molinos llegó a tener en mi recuerdo unos novecientos habitantes
Entonces se celebraban muchas bodas, todas tenían ganas de que llegara el santo casamentero, llamado así por celebrarse éste en el mes de septiembre. San Miguel, éstas se celebraban con solemnidad y resultaban ser muy hermosas. Han quitado de ellas todo su encanto. Otro día os contaré su ritual
El punto de encuentro entre los mozos era el pilón de los caídos, donde está ahora el monolito
Antes tenía escaleras donde los mozos se sentaban esperando que las mozas vinieran a la fuente a buscar agua fresca para cuando sus padres llegaran del campo
¿Cuántas cantaricas se rompieron en la fuente?
Cuando se iba la chica hacia casa con su agua, el mozo que la quería y que la esperaba se iba tras de ella. Ésta lo esperaba y era acompañada de éste. Cerca de su casa se paraban a charrar un poco y esto era señal de un nuevo festejo
También se celebraban muy buenas fiestas de Pascua. Esto más bien para gente joven
La fiesta de la procesión era para todos. Traían música y la plaza se llenaba de gente. Unos bailando y otros mirando
El pueblo estaba lleno de gentes. Muchos huéspedes. A mi me encantaba todo aquel trasiego de gente. En algunas fechas lo cariño
No conocíamos ni la radio ni el teléfono
Estábamos contentos con nuestras pequeñas cosas. Sólo nos sobró en mi generación una cosa: la infame guerra

MANUELA SIERRA

martes, 09 de enero de 2007

ultimo dia de guerra civil en Molinos

Por disnait a las 9:44
FUE HORROROSO

Después de 40 días de exilio, cada uno por donde pudo. Terminándose las provisiones; varias familias que estaban con nosotros en la Manzanera; finca de mis padres; fueron a Cuevas de Cañart, que en ese pueblo tenían amistades, que les ayudarían
El pueblo, un día que bajé, lo encontré con todas las casas abiertas; un pueblo desolado
El día 23 de abril de 1938 fue liberado el pueblo. Nosotros, un día más tarde
Aquello fue horroroso. Los soldadicos huían a la desbandada; algunos llorando, e igualmente los que nos quedábamos allí sin saber lo que se nos avecinaba
La mañana del 24 empezó con un sin cesar de cañonazos y balas por doquier. Desde una masada, el cabezo del artillero; o sea el de la sima que los moros subían a la cima por la masada de los facciosos arriba. Mi padre había estado en África cuando el Desastre y nos dijo:
-De unos ya nos hemos salvado
Pero el combate seguía incansable. Hasta un Jefe se apercibió que en aquella masada había gentes. Vio que mi padre se asomó al ventanuco y lo llamó que subiéramos todos. Una vez salimos de la sombra del edificio, nos gritó que nos retiráramos a la masada. Aquello fue un hervidero de balas
Aquello pasó, pero mi tía Teresa quería irse al pueblo; se había quedado mi tío en casa por estar delicado
Al regresar a casa con la tía y mi hermana; las balas de vez en cuando las oímos pasar cerca con su “pacum, pacum”
En el pocico de Pallarés, en el mismo camino, nos encontramos con un soldadico muerto. Un gran mozo. Le habían herido en la cabeza y los que venían detrás le habían quitado las botas. Estaba descalcico. A muy poca distancia, en un campo que tenemos allí mi padre enterró a otro soldadico; porque donde murió era rocha y allí se puso como Dios manda. Ahí, en Pallarés, allí mismo, los moros mataron a dos soldadicos , estando presentes todos los que estaban en la masada
Aquel día las Valellas se tiñeron de sangre. Fue horroroso los que allí dejaron sus vidas

MANUELA SIERRA