martes, 25 de septiembre de 2007
Por disnait a las 16:28
SANTIAGO
Cada persona tenemos nuestra manera de ser, nuestros defectos y nuestras virtudes
Esta familia de Orencio, o sea, llamados Juan De Huesas. Siempre dominó en ellas el amor al prójimo
Ocurrió en Molinos el día de Santiago, fiesta gorda según el lenguaje de nuestros antepasados. Pero siempre hay quien tiene sus obligaciones
El Tío Jorge Estaban y su hijo Domingo, llamados de mal nombre “Los Pavos”, se fueron a segar. Cuando llegaron frente a la Balsa de Taviernas; éstos iban por la Ombría de las Menas; las caballerías empezaron a hacer cosas raras. Padre e hijo se asustaron. Aquello no les había ocurrido nunca. Se apearon y el joven fue a ver lo que veía. Pensaron que sería algún animal grande, por el espanto de las caballerías. Pronto acudió Domingo. Muy asustado
-Padre, a unos pasos de aquí hay una persona joven colgado de un árbol. Volvamos al pueblo a dar cuenta de ello
Sin conocer quien era.
Al enterarse de lo que ocurría, la Tía Ángeles de Catalino, también Juan de Huesa; coge un cántaro grande que tenía de agua, dos toallas, una botella de alcohol, gaseosas de las que entonces se usaban; y sola se fue a donde estaba ocurriendo aquel triste caso.
Cuando llegó el Juzgado, ella, ya dijo que de Molinos no era aquel joven. Aunque en el estado que estaba, era casi irreconocible.
Fue la única mujer que allí acudió, y que mucho agradecieron lo que ella llevó, debido al calor tan tremendo que hacía
Yo deduzco que han sido una familia muy humanos.
Este joven resultó ser de una familia que en la Balsa de Taviernas hacían tejas. Éste era entonces un niño, aún eran familia de los Rodales, o sea, de los abuelos de Vicente Plaza. Creo era de La Todolella
Como menciono la familia de Orencio, he recordado que el edificio de los antiguos lavaderos, también trabajaron mucho en él, haciendo una bella fachada, toda de piedra, una oficina y dos salas de exposiciones.
Mis queridos amigos, siempre han ocurrido cosas. Unas buenas, otras no tanto.
Como podéis observar, se nos ha ido una persona buena de corazón y enamorada de su pueblo.
MANUELA SIERRA
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