miércoles, 16 de enero de 2008
Por disnait a las 13:21
LOS VECINOS-2-
Cuando era yo niña, me enseñó a hacer encajes de bolillos, la señora Manuela, cosa que entonces estaba en desuso. Con el fin de que hiciera puntillas para la Iglesia; ya que en ésta sólo habían quedado las paredes
En las largas tardes de invierno, esta señora me contaba cosas que a mi me encantaban
Me contaba que su padre había sido médico y que le tocó el ir a Cuba. A su regreso a España, ya cansado de ver mundo, se quedó en Molinos de médico titular
Fue uno de los que crearon en Alcorisa el Banco Central
También me contaba cosas de las que entonces pasaban
Las gentes eran muy ingeniosas
Como entonces había pocas garrafas, ellos sembraban calabazas; de las que hay muchas formas. Algunas bien granadas, las vaciaban; o sea, les quitaban las pepitas y las metían como en un cestillos de vinabres para que duraran más y llevar en ellas los líquidos
Este señor, o sea, Don Fermín, salía al rincón de la Plaza y veía cómo las gentes trajinaban yendo y viniendo. La Plaza entonces siempre estaba llena de chicos jugando a pelota
Entre todos estos nombrados, una señora todas las tardes, pasaba con su calabaza a comprar vino. ¡Esta mujer, que mareo lleva con su vino¡; decía para sus adentros “ya caerá un día en el anzuelo”
Un día viene una señora con muchas prisas, que el marido de su vecina estaba muy malico; que fuera a visitarlo. Y así lo hizo. Se sentó encima de la cama; y una vez auscultado, le dice: Tienes un carbunco (un grano que era mortal). Si no se te cura, no tienes seis días de vida. Ya sabes que estáis “igualados”, que pagáis cinco pesetas al año; pero vosotros, ya hace cinco años que no me pagáis. No tenéis hijos, no tenéis gastos
El marido que oyó todo aquello, le dice a Bárbara: Ve a casa de Fulanico, que nos preste cinco duros, por favor
A la carrera estuvieron allí los duros
En aquellos tiempos también intervenía el herrero en la curación. Era el grano quemado con hierro rusiente
Yo he visto morir varios de este mal, como el Mario, el hijo de la Tía Pastora, en la casa que tiene la esposa de Don Pascual para taller
Os cuento todo esto para que os distraigáis un poco en medio de lo mucho que trabajáis
MANUELA SIERRA
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