LOS TOROS
Molinos, como todos los pueblos del Maestrazgo; los toros en las fiestas eran lo primordial, sin ellos las fiestas hubieran sido muy sosas
La Plaza la cerraban toda y en los arcos se ponía la gente, estando éstos bien seguros. La juventud entonces tenía pocas diversiones: baile y los toros
Estando la plaza llena de gente, entonces tenía 1300 habitantes, ocurrió aquel tristísimo caso, que tardó años en olvidarse y ya la gente perdió la ilusión por los toros
Uno de los mozos que salió a la plaza a torear; todos le llamaban Monfil. Era huérfano y no tenía hermanos. Después de estar en la plaza con el toro y darle muy bellos pases, se salió para que otros mozos entraran en la plaza
Él miró por que arco de la plaza saltaría mejor, cando se dio cuenta, ya tenía el toro junto a él; se precipitó y saltó por el arco de la Tía Eduvina. Había en él una losa “eslizante” y se cayó clavándose en el vientre la navajica que en aquellos tiempos todos los hombres llevaban, viviendo muy poco rato
Molinos quedó tristísimo por ser este joven muy apreciado de todos y bastante desgraciado
A mi los toros me causan mucho respeto. Comprendo que es el hombre el que los molesta e incita a que éste cometa desatinos
MANUELA SIERRA