EL PICUEZO
¡Oh querida peña del Picuezo
Siempre firme y esbelta¡
Desafías los tiempos y las tormentas
Vigilas a Molinos y al Barranco
Como si tuyos fueran
Desde que abrí los ojos a la vida
Ya te contemplaba
Desde la puerta del corral
De mis padres
¡Cuántos miles de ojos
Han fijado en ti sus miradas¡
¡Oh querida peña del Picuezo
Para mí de todas la montañas
De Molinos tu eres la Soberana
Excepto la de las Graderas
Que es el Estuche
De la bellísima Cueva de Cristal
Todos los que a Molinos vienen
Les encanta el mirarte
Porque eres distinta a las demás montañas
¡Oh querida peña del Picuezo
Puedes estar ufana
Han puesto tu nombre
Estas bellas jóvenes
A la asociación por ellas fundada
¿Creo yo que si tu pudieras
Les darías las gracias?
Orgullosas estamos todas
Al recordar tu nombre
El que nuestros antepasados
A ti te pusieron
Oh fiel y bella peña del Picuezo
De todos querida y respetada
Como se respeta a un fiel vigilante
Tu nunca fallas
E instruyes al viajero
Que viene a Molinos
Que algo bueno está cerca
Cuando a Molinos llega
¡Viva la asociación del Picuezo
Que para el pueblo y el bien
De sus gentes trabaja¡
MANUELA SIERRA
PASCUA GRANADA
Cuando estaban los santos apóstoles
Unidos orando con gran devoción
El Espíritu Divino aparece
En lenguas de fuego con gran resplandor
Y fue admiración
Que inflamados quedan los varones
Que fueron columnas de la religión
Inflamados de un fuego divino
Principian al punto su predicación
Esparcidos por el orbe todos
Enseñando al mundo nuestra Redención
Con gran devoción
Que las gentes todas le seguían
Llenas de entusiasmo y mucha devoción
Señor tú nos das ejemplo de perseverancia
Y resignación
Haz que un día te veamos todos
Como aquellos sencillos hombres
En tu Divina Resurrección
MANUELA SIERRA
MOLINOS
Mis queridos amigos:
Voy a contaos algo de mi sencilla vida
Viví con mis padres; y mi madre siempre me aconsejaba lo que ella creía que convenía
Hasta hace muy pocos años, los colchones que se utilizaban todos eran de lana de sus propias ovejas. Se dormía muy bien en ellos; pero cada dos años, había que varearlos. Siempre hubo vareadores. Al quedar pocos por usar ya los modernos, los vareadores se acabaron y los arreglábamos las mujeres, faena no propia para ellas. Consistía en deshacer el colchón y a la lana pegarle varadas con una vara muy fina para ahuecarla. Para ellos te ponías la ropa peor que tenías y pañuelo a la cabeza. Terminabas el día cansada
Vino mi hermana a ver a mi madre; y ésta nos dice:
- Ir a la Iglesia a ver a Santa Lucía; que fue muy devota de ella
yo le dije:
-Madre; estoy molida-quería decir cansada- no tengo ganas de cambiarme de ropa
-Expólsate un poco y ves así que no te verá nadie
La madre aquí se engañó. Al llegar a la fuente se presentó un coche
-Señoras. ¿Querrían contestarnos a unas preguntas?
Las elecciones estaban cercanas y mi hermana se fue. Yo me acerqué al coche y les dije
-Si es algo de política……
-Nada sabemos de esto, Señora. Queremos saber cómo se celebran en Molinos las fiestas municipales
-Si es esto lo que ustedes quieren saber; algo les diré
Desde allí mismo les dije
-Aquí estaban los Mayorales de la fiesta y las autoridades. Se hacían carreras de entalegados hasta aquella puerta-y señalé la puerta de la Señora Manuela-; candiles los jovenzuelos en la bragueta encendidos, dar la vuelta de San Jorge, etc
-Oiga señora, y los cantaros en la cabeza, ¿no lo hacían?
Yo me eché a reír
-Sí, ya lo creo que sí. Con tres cántaros
-Si nos recomendara a alguna señora que los llevara en la cabeza…
-Si a ustedes no les parece mal, yo los llevo los tres cántaros
Fui a la fuente con la cántara de Calanda, esa grande en la cabeza, otra más pequeña al lado izquierdo y la botija de beber en la mano derecha
Pasaron los años; y el señor que me hizo la foto en la fuente, la imprimió en un libro; y este buen señor, Don Celedonio, ha resultado que está en Fuentes de Ebro en el Instituto de mi hijo, el que tuvo mucha alegría cuando su compañero se lo enseñó
Ahora ya tengo el libro. ¡Cómo se engañó la madre cuando me dijo: nadie te verá¡ ¡no contábamos que saldría yo con mi humilde ropa en un libro¡
Nunca podemos predecir lo venidero
Don Celedonio, compañero de mi hijo, es un señor trabajador, incansable y muy amante de lo relacionado con el agua
Os cuento esto para que veáis lo mucho que aquí han trabajado las mujeres en el campo, animales y lo relacionado con la casa
Perdonarme se esto no os ha gustado
MANUELA SIERRA
MOLINOS
El tiempo pasa sin darnos cuenta. Ya tengo 80 años. En ellos he visto cosas buenas, no tan buenas y de todo
Estoy contentísima de haber nacido en mi humilde pueblo y descender de familia tan honrada y trabajadora
Nuestros antepasados fundaron el pueblo en el terreno que más tuvieron que trabajar para poder ser habitado. Sin el puente de San Miguel, o sea, el que ahora llaman el del Barranco, no podrían pasar de un lado al otro
Edificaron la bella Iglesia.¡ Cuánto trabajaron para hacerla¡. Arrancaron media montaña de piedra, traerla, picarla. Entonces no había tractores como hoy los tenemos. Cuando la contemplo, admiro lo bien picadas y con tan variadas formas que están formadas las piedras. Parece que están cortadas por un fino cuchillo de mesa. Las dos bellísimas portadas, que no me canso de mirarlas. Según leí se llevan cien años de una a otra. Es digno de admirar el hermoso arco del coro. Según los expertos sólo hay otro de este estilo en el Monasterio del Escorial. Por su atrevimiento en largura y que es casi recto. También es admirable por su altura y anchura la Iglesia
Si posible fuera, os daría un beso a todas las piedras que componéis nuestra bella Iglesia
Si no es vanidad os digo que estoy orgullosa de nuestra bella Iglesia
El torreón defensivo, todo de piedra picada, compuesto de tres pisos. Del uno bajaban al siguiente. Los últimos ya no salían nunca, desgraciadamente
Cuando a principios del siglo pasado, se abrió la puerta, (que hasta entonces nunca hubo); se encontraron con un montón de huesos humanos. Cosa que no debiera haber existido
¿Por cuánto ha pasado la humanidad?
Roguemos que las gentes vivan contentas y disfruten del trabajo que hemos recibido de nuestros antepasados
MANUELA SIERRA
LAS FUENTES
Todos sabemos que el agua además de necesaria para vivir, es la alegría de la vida
Yo antes, creía que no había ningún pueblo sin río
Nuestros antepasados quisieron que ni sus esposas ni hijas tuvieran el trabajo de acarrear todo el agua que se consumía en la casa
El Ayuntamiento creyó conveniente hacer dos fuentes. Los habitantes solicitaron que se hicieran en sus calles:
Los solaneros, en el patio o en San Nicolás. La calle del Rosario, en el Replacino de las Pacas o en el Puente; otros en el Pellerique, en la calle de la Morera o en la Replaceta; en la calle del Horno o en la Abadía
Revisadas todas las peticiones; acordaron hacer dos fuentes. Una en la pared del Tele Club; en frente del puente; y otra en la pared de la casa del cura. Ésta aún existe, conduce el agua desde el depósito hasta la fuente por tubería de vajilla o loza; y sale el agua muy buena, nunca caliente
La fuente de abajo tenía la tubería de metal y siempre se le tuvo algo de ojeriza
Al poner el agua corriente por todo el pueblo, a ésta la inutilizaron. Tenía un abrevadero estrechito, desde la fuente hasta la esquina de las escuelas y de allí al lavadero que aún existe. Cuando se iba al campo, las caballerías bebían e igualmente cuando regresaban. Ese abrevador lo diseñó mi abuelo, que era segundo alcalde. Lo criticaron y le decían el Polaco
-¡Más vale que les de más cebada a los machos, que no tanta agua¡
El agua sobrante pasaba al lavadero y nada se desperdiciaba
Cuando estas fuentes empezaron a conducir el agua, estaban todos contentísimos. El ir a la fuente costaba menos tiempo que el ir a la acequia del Hinchidero
Como siempre ha habido gente pincha que quieren salir con la suya; y a todos no se les puede contentar; una señora dijo, y lo cumplió; que ella nunca iría a la fuente a por agua, por no haber puesto una donde ella lo solicitó
También la fuente fue punto de encuentro entre la juventud. Al anochecer los mozos acudían al Pilón de los Caídos. Entonces era diferente que ahora. Y allí se sentaban hasta que las mozas acudían a buscar el agua. Se acercaban los unos y las otras y no faltaban risas. Las mujeres mayores que esperaban su turno para llenar sus cántaras, pasaban mientras los mozuelos contaban sus andanzas y riéndose alegraban a los demás
El mozo que cortejaba a una moza la acompañaba hasta la esquina de la calle más cerca de su casa. Ésta llevaba la cántara de Calanda al lado izquierdo y la botija de beber en la mano derecha. La moza ni se enteraba que iba tan cargada
Como esta costumbre ya la tuvieron nuestros padres, a nadie extrañaba que dos jóvenes estuvieran en la esquina próxima a su casa
Siento en el alma que aquellas viejas costumbres se hayan olvidado
MANUELA SIERRA
AVE MARÍA DEL CARMEN
Por las almas del purgatorio
Virgen del Monte Carmelo
De los cielos alegría
Por las ánimas del cielo
Os diré el Ave María
En el purgatorio claman
Con tan terrible agonía
Las almas te están diciendo
Que Dios te salve maría
Entre las llamas ardiendo
Gimiendo con eficacia
Atentas te están diciendo
Que llena eres de gracia
Por tu corona de estrellas
Escapulario divino
Que salgan de aquellas penas
Ya que el Señor es contigo
Reina y Señora del Carmen
Madre del Rey de los reyes
Haz que las llamas se aplaquen
Ya que bendita tú eres
De las almas protectora
Virgen del Carmelo eres
Y de Dios fuiste escogida
Entre todas las mujeres
Vos que sois Emperadora
De las ánimas indulto
A vos os piden Señora
Ya que bendito es el fruto
Suban gozosos al cielo
Las ánimas por la cruz
De tu preciosísimo hijo
Que es de tu vientre Jesús
Tus rayos Virgen del Carmen
Resplandecen más que el día
Por las ánimas te invoco
Ya que sois Santa María
Con tu santo escapulario
Los sábados sacáis dos
Ánimas del Purgatorio
Ya que sois Madre de Dios
Por tu preciosísimo hijo
Virgen del monte Carmelo
Las ánimas te dirigen
También ruega por nosotros
Suban gozosas al cielo
Las ánimas gran Señora
Y nos bendices a todos
Los pecadores ahora
Por las ánimas te invoco
A vos Virgen Excelente
Ampares a tus devotos
A la hora de la muerte
Y concédeles la gloria
Por vuestro hijo en la Cruz
Virgen del Monte Carmelo
Ánimas amén Jesús
MANUELA SIERRA
LA VIRGEN DEL PILAR
Aragón celebra sus bellas fiestas a su excelsa patrona la Virgen del Pilar
¡Cuántos miles de flores le ofrecen¡
La flor que más agradece la Virgen es la sencillez de nuestro corazón. Las madres no necesitan que sus hijos le ofrezcan grandes cosas valiosas, si no su cariño y amor
Los Rosarieros le obsequiaban con estas sencillas estrofas
DE ENTRE LAS NUBES
SURCANDO LOS CIELOS
VINO LA REINA DEL UNIVERSO
EN CARNE MORTAL
CON EL NIÑO JESÚS EN SUS BRAZOS
HASTA COLOCARSE EN SU SANTO PILAR
ESTÁ Y ESTARÁ
HASTA QUE EL REENTOR DEL MUNDO
A VIVO Y MUERTOS
NOS VENDRÁ A JUZGAR
NO ABANDONES A TUS HIJOS
VIRGEN GLORIOSA Y BENDITA
MADRE DEL PILAR
MANUELA SIERRA
MOLINOS
En todos los tiempos las fiestas han sido esperadas con grande ilusión. Especialmente por la juventud
Entonces no se conocía la radio ni la tele
El mayoral de cada fiesta era nombrado por el Ayuntamiento el día de Año Nuevo, en la puerta de la Iglesia, con todas las autoridades. También eran nombrados los cargos municipales: como peritos zabociquias, etc. Sólo en esta reunión era solicitada la presencia de una mujer. Ésta fue durante muchos años la madre del Tío Joaquín el Sano, o sea, la abuela de Adoración y Virginia. Esta señora les aconsejaba: éstos no pueden ser este año mayorales. Tienen un niño de tres meses y dos jovencicos. Para dentro de dos años. Un vecino. Éstos si pueden ser, ya tienen los niños “escapotadicos” . Querían decir, que ya se van solos y solicitan si necesitan la ayuda de los demás
Para mayoral de Santa Águeda pusieron al señor Boticario. Éste celebró la fiesta únicamente misa. No hubo pan bendito, ni hoguera, ni baile en la plaza. Nunca se supo el motivo de aquella fiesta acortada. Si fue algún asunto familiar, etc.
Como en todo tiempo hay gente socarrona y saca estribillo de todo, le cantaban al señor boticario esta coplilla
Pedro Pablo el Boticario
Mayoral de Santa Águeda
Si todos fueran como él
Santa Águeda a la bodega
Recuerdo a mi abuelo que nos contaba estas cosicas y mi hermana y yo nos reíamos mucho
MANUELA SIERRA