Quedan en el olvido
El transcurrir del tiempo nos trae nuevos oficios y mejores medios de vida. También otros quedan en le olvido por su poco rendimiento
Me contaba mi tía que sus padres fueron “lumbreros”. Éstos eran nombrados por el Ayuntamiento el día de Año Nuevo en la puerta de la Iglesia, como a todos los oficios y ocupaciones
Los lumbreros tenían de obligación la limpieza de la Iglesia durante el año y vigilar la lámpara del Santísimo que no se apagara.
Por este trabajo les daban 10 duros; o sea 50 pesetas al año
Los 7 altares que tenía la Iglesia eran cuidados por sus Mayorales, como el de San Antón; y los demás por devotos
También se acabó el oficio de los “peleires”. ¡Qué bien preparaban la lana para hilarla¡
El último pelaire fue el Tío Ángel Lázaro. A la par que éste también se acabó la “hilandera”, la Tía Incolaza, de mal nombre la “Jaleosa”
A todos los recuerdo con cariño y nostalgia