EL SASO
En todos los tiempos ha habido gentes de todos los modos de pensar
En la partida del Saso siempre hubo muchas viñas; ya allí mismo me contó mi madre lo siguiente:
Se tenía por costumbre ir a buscar cestas de uvas para comer en abundancia
En esto que voy a contaos comprenderéis lo buenas personas que fueron mis abuelos ayudando al prójimo en toda clase de sufrimientos
Fue una señora a buscar un cesto de uvas al Saso. Pero en vez de cogerlas de su viña; se puso a cogerlas en la viña del vecino. El guarda de montes la sorprendió; pues no era la primera que hacía de este estilo. Ella le prometió dinero para que nada dijera. El guardia le dijo que a él le pagaban para que aquello no sucediera
Por la noche llamaron que se presentara a Casa de la Villa la señora de las uvas y que para escarmiento debía de pasar la noche en la cárcel. Que eran benévolos con ella y que dejaban que alguien la acompañara, que no fueran parientes. Al momento pensó en Carmela
¡Cómo no voy a ir a acompañarla¡
La abuela fue a casa a pedir permiso a su esposo y coger algo de abrigo
Mi abuela quiso irse con su madre. A ésta se le habían muerto dos hijos. Uno de cinco años y otro de tres. Así que la abuela niña tenía más mimos que debía haber tenido. Así que también se fue a dormir a la cárcel con su madre
No era la cárcel que todos conocemos; sino que era un cuarto oscuro que había en el Tele Club, con una grande reja, donde depositaban a los que se morían en el campo o se suicidaban
La señora que me he referido era de las que más bienes tenían del pueblo. Pero también tenía el malísimo defecto de desear lo de su prójimo
Los abuelos ayudaron a su prójimo en lo espiritual y corporal
Estoy contentísima de haber tenido unos antecesores así. Aunque no les conocí, estoy contentísima de ellos
MANUELA SIERRA
“Luz de día”
En todo tiempo las gentes han estimado la reunión con vecinos o amigos
Al no tener ni radio ni tele, se reunían en una casa; y alrededor del buen fuego contaban chascarrillos, cosas que les habían ocurrido; y de ese modo pasaban las veladas del largo invierno, algo más divertidas
Pues cuando yo me refiero, aún no había llegado la luz eléctrica
Recuerdo yo muy bien cuando dieron la noticia:¡que ponían la luz “de día”¡; y que en el lavadero cada una daba su parecer. Las más mayores decían que eso era una tontería. Recuerdo que dijo una:
- Eso como el antiguo refrán. “Azafrán de noche y candil de día es bobería”
¡Qué equivocadas estaban aquellas mujeres¡
Hoy hay mil usos que se le da a la “luz de día”: planchar, guisar, coser a máquina, oír la radio, ver la tele, lavar fregar, etc.
Demos gracias por haber podido disfrutar y aprovecharnos de estos tan buenos inventos
MANUELA SIERRA
Doña Encarnación representó a Doña Inés
En el siglo pasado la vida del pueblo era muy distinta a la de hoy, empezando por ser menos comunicativa y más familiar
Todos al llegar el atardecer se recogían en casa. Las conversaciones que se hablaban alrededor del hogar versaban sobre sus fincas. Y los padres con la ilusión de que sus hijos; que solían ser numerosos; se casasen con otros que tuvieran como ellos de fincas, a poder ser que tuvieran más que ellos.
En una de estas familias les decían a sus hijos:
- Cuando os caséis os daremos Val de Julve pa Dolores, Val de Robles pa Juaquina , Taviernas pa José y el Masete pa Agustina
Así fue el reparto de sus fincas. Aún éstos son sus dueños
En aquellos años no conocían el alumbrado eléctrico, se recibirían tres o cuatro periódicos.
El primer coche que vino al pueblo fue por el año 1905
Como la juventud siempre ha tenido inquietudes, pensaron en formar un grupo que quisiera divertirse y que los demás se lo pasaran bien. En lo que hoy es el Teleclub, había un hermoso salón; y allí representaron varias obras de teatro. Del espectáculo que recuerdo fue “Juan Tenorio”. Doña Encarnación representó a Doña Inés; y según me contó mi madre, lo hizo maravillosamente bien. Casi toda la compañía era casada.
En alguna cosa tenían que ocupar su tiempo y pasárselo bien
Mis queridos amigos, si os fijáis en la grande fachada y bien diseñada del Teleclub, parece un palacete pueblerino
En el fondo de mi memoria lo recuerdo con cariño, por ser mi primera escuela. En ella eché mis escasas raíces culturales
Os cuento todo esto, para que sepáis que Molinos tuvo muchas inquietudes solidarias, religiosas...
Si os fijáis veréis que Molinos tuvo varios torreones defensivos y ermitas: Santa Lucía,
San Lázaro, Santa Bárbara, San Nicolás, San Roque, la Virgen de la Soledad, la bellísima Iglesia y varias capillas en las fachadas de las casas
¡Que sepamos imitar a nuestros antepasados que buenos ejemplos nos dejaron¡
MANUELA SIERRA
Quedan en el olvido
El transcurrir del tiempo nos trae nuevos oficios y mejores medios de vida. También otros quedan en le olvido por su poco rendimiento
Me contaba mi tía que sus padres fueron “lumbreros”. Éstos eran nombrados por el Ayuntamiento el día de Año Nuevo en la puerta de la Iglesia, como a todos los oficios y ocupaciones
Los lumbreros tenían de obligación la limpieza de la Iglesia durante el año y vigilar la lámpara del Santísimo que no se apagara.
Por este trabajo les daban 10 duros; o sea 50 pesetas al año
Los 7 altares que tenía la Iglesia eran cuidados por sus Mayorales, como el de San Antón; y los demás por devotos
También se acabó el oficio de los “peleires”. ¡Qué bien preparaban la lana para hilarla¡
El último pelaire fue el Tío Ángel Lázaro. A la par que éste también se acabó la “hilandera”, la Tía Incolaza, de mal nombre la “Jaleosa”
A todos los recuerdo con cariño y nostalgia
Se decía: se han ido
Mis queridos amigos, ahora se habla mucho de la emigración. Esto ha existido siempre. No tenía este nombre moderno, se decía: se han ido a Francia, etc.
Mis tíos, una hermana de mi abuela se casó a los 18 años, no tuvo hijos y nos contaba cosas de su larga vida.
Aquí trabajaban mucho y ganaban poco. Con pena de dejar la familia se fueron a Francia y estuvieron allí 5 años. Sintió mucho la ausencia de su familia y de su querida tierra. Su esposo, o sea, mi tío, era de la familia numerosa de los llamados Venteros; llamados así por haber estado de medieros en la Venta de En medio. Entre los padres y un hijo creo que pasó de 60 años los que en la Venta estuvieron de medieros
En Francia fueron a parar a un pequeño pueblo, y la tía pronto aprendió costumbres y lengua. Era ésta muy templada; palabra que entonces era muy usada para describir a una persona trabajadora y de buenas cualidades
Fueron muy bien acogidos en aquel pueblo. Pronto se dieron cuenta que eran muy trabajadores y buenos a carta cabal, según se decía entonces. No les faltó trabajo, y fueron muy respetados
Mis tíos le mandaban a mi abuela el dinero que podían; y ésta les compraba alguna finquita. Y con ellas a su regreso a casa pudieron pasar sus vidas
Me contaba mi madre que se fue una familia del pueblo, creo que eran los dueños del taller de cerámica que tiene y trabaja en él la esposa de Don Pascual. Esta familia como otras muchas, habían pasado por el azote de enfermedades como el cólera y otras necesidades. Pensaron irse en busca de mejorar sus vidas, como muchas familias hicieron. Algunas de ellas nunca volvieron
Al llegar a las Espilas, la salida del pueblo, dicen que se quitaron las alpargatas y que las espolsaron. Creo que significaría que no querían volver
Por estas cosas comprendemos los malísimos tiempos que les tocó pasar. Y uno de los malos complementos fueron las guerras de los carlistas, etc.
Una de las familias que me he referido, tenían el mote “los Misinos”. Como yo fui nieta del Tío Moreno y del Tío Polaco; y mi marido de Tío Marroquín y Tío Pedro Montón
Que los dos descansen en paz
MANUELA SIERRA