Queridos amigos, no todas la gentes han tenido la suerte que nosotros hemos tenido
Mi padre nació en el año 1900; no tenían luz, ni nada se decía de ello
Estando él en el servicio militar ya se carteaba con mi madre, que era su novia; y fue ella la que estando en África; que estuvo allí tres años, a raiz del Desastre de África; y mi madre le comunicó que esta puesata la luz eléctrica en todo el pueblo
¡Qué inmensa alegría para todos¡
El Ayuntamiento pensó en hacer una pequeña fiesta para celebrar aquel bien común
Pusieron en la Plaza dos portaderas de vino, un cubo de sardinas saladas, una buena hoguera en mitad de la Plaza; y todos contentísimos a celebrar aquel bien
Todo estaba colocado. Sólo faltaba el darle una vuelta a las bombillas públicas; y ya estaba la luz encendida
Para este acto fue casi todo el vecindario. Cada luz, que subidos en una escalera se encendía, todos aplaudían; y daban vivas a la calle
Esto fue en el mes de noviembre. Aunque ya hacía fresco, la gente, era tanta la emoción y llevar los estómagos llenos de vino, que no tenían miedo a nadie
Llegó la comitiva a la calle del Rosario; también llamada calle del Molino; por estar en ella el molino de harina de piensos, o también llamado el molino de en medio
En la esquina de la casa que fue nuestra, que nacimos en ella mi hermana y yo, con aquella luz se ve un trozo grande del río.
Del molino salía el agua ya utilizada; pero sólo estaba cubierta la acequia el trozo de calle; después estaba al descubierto. En ella se fregaba y siempre había mujeres lavando. Decían que salía el agua menos fría que en ningún otro lado
Cuando ya estaban aplaudiendo todos llenos de alegría, oyen un ruido de chapoteo del agua. Pronto se dieron cuenta que se había caído Alvarín
Gracias a la generosidad de la gente se arrojaron a la acequia. Aunque bajaba la valsada y lo puso todo mojadito. No llevaba ni un hilo seco
Las mujeres decían:
- Ahora si que podemos hilar por la noche todas la horas que queramos, con tan buena luz
Se hilaba para hacer los trajes a los hombres, tapa bocas, faldas vajeras para el invierno. Todo de la lana de tus propias ovejas.
Y cáñamo se sembraba mucho para hacer sábanas de lienzo, toallas, camisas, enaguas
En Molinos hubo hasta diez tejedores. El Tío Vetero tejía maravillosamente. De ese señor aún se conservan algunas ropas tejidas por él
Todos los adelantos son buenos; pero de la luz se adquiere casi todo
¡Bendito sea su inventor¡
MANUELA SIERRA
MI PUEBLO
Mi querido Pueblo
Al que tanto quiero
Y tanto he querido
Son docenas de años
Que juntos hemos vivido
Pasando junto a ti
Días buenísimos
Y otros no tan buenos
Y nunca olvidados
Aman tanto a ti Pueblo
Que hasta las montañas
Lo vigilan y abrazan
Comparo a las montañas
A las hojitas que junto
Al capullito de las rosas
Se apretujan
Para proteger a éstas
De malas alimañas
Y florezca sana y lozana
Las montañas ocultaban
El pueblo de sus invasores
Que mucho abundaban
¡O Pueblo querido¡
Que antiguamente
Eras privilegiado
Por tu buena fama
Tu carácter fue acogedor
Sencillo, amable y bueno
¿Qué habrá ocurrido Señor?
¿O es que son así
los tiempos?
¡Aquella bendita fama
¿La hemos perdido?
¡Qué pena da esto¡
Señor, ayúdanos a todos
Que volvamos a ser
Lo que nuestros
Antepasados fueron
MANUELA SIERRA