MOLINOS
Ha llegado a mis manos un pequeño folleto; en él se describen varios pueblos del entorno de Molinos.
Me quedé fría al leerlo. De nuestro pueblo poco decía, cuando es muy viejo y pintoresco
¿Qué pueblo tiene en su mitad un barranco con su hermoso azud para distribuir el agua del pequeño río que cruza en la mitad del pueblo?. Éste es un pequeño cauce, pero cuando llueve bastante del pueblo para arriba, éste baja “gordo”. Así le llamamos. Que ha habido veces que entra en las casas y se lleva cerdos. Una vez se llevó una hermosa mula. La Tía Fornales y yo, recuerdo, se llevó varios cerdos ya grandes
El río embellece el pueblo, pero también es causa de grande preocupación cuando éste crece
El río es parte de nuestra vida. Cuando era cría no había ni piscinas; y todos los críos pasábamos parte del día metidos en el río chapullando. Esa era nuestra felicidad
MANUELA SIERRA
CRECER JUGANDO
La primera vez que oí este anuncio me quedé meditando qué es la felicidad para los niños: “Crecer jugando”
No hubieran podido decir esto los que fueron niños cuando yo lo fui. Nunca pedíamos nada; por que no nos hubieran hecho el menor caso
Amigos míos, eso traen las guerras: penas y lágrimas
Ahora me doy cuenta de que aún éramos buenos y conformados; con algún pote de sardinas, ponerle un cordel y aquello era burro; o un auto; como se llamaban entonces los coches
Recuerdo yo que los Reyes le trajeron a una niña un lápiz; y su madre lo cortó en tres trozos; pues tenía dos hijos más
Mis queridos niños que crecéis jugando y que cuando seáis mayores trabajéis para que siempre los niños tengan lo necesario para jugar y ser felices
No tengan los tiempos que pasamos los de mi edad. Eso nos trajo la contienda española. La pobreza. El perder a tus seres queridos. En concreto: la ruina por doquier
Roguemos todos para que reine la paz en el mundo
MANUELA SIERRA