MIS QUERIDOS AMIGOS
Al estar en estos días del segundo domingo de mayo; os digo que todas las fiestas y celebraciones tienen sus motivos para ser hechas.
Como ocurrió con la celebración de la Romería de Santa Lucía
Corría el año de 1800 cuando una sequía no conocida asediaba los campos. El Ayuntamiento y los sacerdotes; que entonces había párroco y regente. Acordaron bajo el permiso del Señor Obispo, traer a la imagen de Santa Lucía de la Ermita a La Parroquia para implorar su intercesión para que les diera lluvia. Muchas gentes fueron descalzos. Las niñas vestidas de blanco y el cabello suelto. Cuando los romeros llegaron a la Ermita par implorar a la Santa aquel bien que tanto necesitaban; vieron una nubecica como una artesa y fue creciendo para que estuviera allí una novena la imagen ya se abrazaban las canaleras.
Desde aquel año, todos los años el segundo domingo de mayo se va a la Ermita. Se organizaba una fiesta a la que acudían los pueblos limítrofes. Ejulve, cuevas de Cañart, Castellote, Dos Torres, Berge, Los Olmos, etc
Se preparaba una comida. Allí, en el hermoso salón se comía solo los hombres; las mujeres comíamos en la riera
Los músicos tocaban en la grande y hermosa era; y se pasaba un día inolvidable
Después de rezar las flores, se iniciaba el regreso al pueblo. Los ancianos y los que no podían ir a la Ermita salían a la era Empedrada a esperar a los romeros, que venían cansados y muy contentos.
En el camino que dista hasta la Ermita de una hora y cuarto, están las vales en las que entonces se regaba cogiendo en ellas toda clase de cosechas: panizo, alfalces, cereales, trigo, cebada avena,etc.
Le rogaban a Santa Lucía gloriosa, nos bendiga a sus gentes y a nuestros campos.
MANUELA SIERRA