MOLINOS
En
todos los tiempos las fiestas han sido esperadas con grande ilusión,
especialmente por la juventud. No se conocían ni la radio ni la tele
El
Mayoral de cada fiesta era nombrado por el Ayuntamiento. Se reunían
éstos y entre ellos una mujer. En la única ocasión que requerían una
persona del otro sexo. Esta señora, dispuesta y conocedora de la
situación de cada casa, ésta les aconsejaba. Fulana no puede ser este
año, tiene una niña de pocos meses, esta vecina suya ya puede ser
Mayoralesa, los niños ya los tiene “escapotadicos”, quiere decir que ya
se van solos y solicitan, si lo necesitan la ayuda de los demás
Para
Mayoral de Santa Águeda pusieron al Señor boticario, nunca supo si por
algún asunto familiar o enfermedad llevada en secreto. Llega la fiesta
de Santa Águeda y todo estaba muy silencioso, el Señor boticario celebró
la misa y la procesión y no hubo ni hoguera ni baile en la plaza
Como en todo tiempo hay gente socarrona le cantaban la cancioncilla que sigue:
Pedro Pablo el boticario
Mayoral de Santa Águeda
Si todos fueran como él
Santa Águeda a la bodega
Perdonen si he sido algo descarada contando esto, pero el hecho así ocurrió
La
Señora que me he referido al empezar el relato era la madre de Tío
Miguel el Sano, o sea la madre del abuelo de las hermanas Adoración y
Virginia; amigo íntimo de mi abuelo
Esto ocurrió hace ya un montón de años
MANUELA SIERRA