RÍO
Mi pequeño río
El de las pereras
El punto de encuentro
Durante el verano
Para los chicos eras
El ir a chapullar
Era nuestro deporte
Corríamos por el río
A veces diez o doce
El agua se enturbiaba
Y las pobres mujeres
Que fregaban sus vajillas
Esto no lo aguantaban
Nos gritaban, nos remojaban
A veces hasta insultos
A los niños llegaban
¿No comprendían estas mujeres
Que los niños
Jugar necesitaban?
Entonces a los niños
No se les respetaba
En todos los lados
A los mayores les molestaban
Si chillaban en la calle
Y era hora de siesta
Ya de una ventana
Ya se amonestaba
Ahora los niños
Se van a la pista
Y juegan a sus anchas
Chillan, corren
Los niños son felices
A nadie molestan
Mi pequeño río
Ya no chapullan
En ti los niños
Nadie friega vajillas
Parece que estás muerto
Mi pequeño río
Corres tranquilo y silencioso
Olvidado de todos
MANUELA SIERRA
MOLINOS
En
todos los tiempos las fiestas han sido esperadas con grande ilusión,
especialmente por la juventud. No se conocían ni la radio ni la tele
El
Mayoral de cada fiesta era nombrado por el Ayuntamiento. Se reunían
éstos y entre ellos una mujer. En la única ocasión que requerían una
persona del otro sexo. Esta señora, dispuesta y conocedora de la
situación de cada casa, ésta les aconsejaba. Fulana no puede ser este
año, tiene una niña de pocos meses, esta vecina suya ya puede ser
Mayoralesa, los niños ya los tiene “escapotadicos”, quiere decir que ya
se van solos y solicitan, si lo necesitan la ayuda de los demás
Para
Mayoral de Santa Águeda pusieron al Señor boticario, nunca supo si por
algún asunto familiar o enfermedad llevada en secreto. Llega la fiesta
de Santa Águeda y todo estaba muy silencioso, el Señor boticario celebró
la misa y la procesión y no hubo ni hoguera ni baile en la plaza
Como en todo tiempo hay gente socarrona le cantaban la cancioncilla que sigue:
Pedro Pablo el boticario
Mayoral de Santa Águeda
Si todos fueran como él
Santa Águeda a la bodega
Perdonen si he sido algo descarada contando esto, pero el hecho así ocurrió
La
Señora que me he referido al empezar el relato era la madre de Tío
Miguel el Sano, o sea la madre del abuelo de las hermanas Adoración y
Virginia; amigo íntimo de mi abuelo
Esto ocurrió hace ya un montón de años
MANUELA SIERRA